Gracias, Óscar

Salvando tiempos y personas, la dimisión en directo del ministro Óscar Puente me impactó, al igual que aquella otra dimisión de Alfonso Guerra, que supuso la ruptura del tándem González-Guerra. Hay momentos en política en los que las palabras se quedan pequeñas y los gestos hablan por sí solos. La dimisión de Óscar Puente es uno de esos momentos. Más allá de algunas cuestiones, merece la pena detenerse a reconocer el trabajo realizado, agradecer el compromiso demostrado y valorar la responsabilidad asumida.

Al frente del Ministerio de Transportes, Óscar Puente ha tenido que afrontar una etapa compleja, llena de dificultades y desafíos. Ha trabajado con determinación, dando la cara, defendiendo la gestión pública y poniendo el foco en un servicio tan esencial para la ciudadanía como son las infraestructuras y los transportes. Su compromiso y dedicación merecen ser reconocidos.

Quiero destacar su dimisión. Asumir responsabilidades políticas no debe ser una excepción ni una muestra de debilidad, sino una muestra de respeto hacia las víctimas, sus familias y toda la sociedad. Como él mismo ha expresado: «Un ministro no puede continuar en su puesto con un accidente de este tipo». Unas palabras que reflejan que hay momentos en los que la responsabilidad está por encima de cualquier cargo, aspiración personal o interés partidista.

Dimitir a pocas semanas de las elecciones generales tiene todavía más significado. Hay principios que deben estar por encima del calendario electoral. En política también hay que saber dar un paso al lado cuando las circunstancias lo exigen. Eso merece respeto, independientemente de las siglas o de las ideas de cada uno.

Por eso, estas líneas son también un mensaje de cariño, apoyo y mucho ánimo al PSOE y a toda la izquierda. No son tiempos fáciles. Vivimos momentos de incertidumbre, de ataques constantes y de una polarización que a veces parece querer apagar cualquier esperanza. Pero la izquierda tiene motivos, valores y razones para seguir adelante: la igualdad, la justicia social, los servicios públicos, la solidaridad y la defensa de quienes más necesitan que la política esté de su lado.

Los proyectos colectivos se construyen con convicciones, con personas comprometidas y con la capacidad de levantarse después de los momentos difíciles. Hoy toca reflexionar, acompañar a quienes sufren y seguir trabajando con humildad, honestidad y determinación. Y eso siempre lo han hecho la izquierda y el PSOE.

Gracias, Óscar, por el trabajo realizado, por haber dado la cara y por asumir una responsabilidad que no es fácil. La política necesita más compromiso, más humanidad y más valentía para responder ante la ciudadanía. Quienes creemos en una sociedad más justa hemos de seguir caminando con ánimo, esperanza e ilusión, y con la cabeza bien alta.

El PSOE lo sabe: su baluarte son todas aquellas personas que creen y trabajan con la convicción de que es posible alcanzar un mundo mejor. Tenemos mucho camino por delante y mil razones para seguir luchando.

Gracias, Óscar Puente. Pronto perderemos el miedo a volver a subirnos al tren, porque este transporte es y seguirá siendo seguro.

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