El encuentro, cara a cara, entre los concejales del PSOE y Som Ibi después de las acusaciones que se lanzaron por separado la pasada semana, despertó la expectación esperada, llenando al completo de público la sala de plenos. Y el espectáculo no defraudó.
Los ediles de Som Ibi dirigieron contra los socialistas, y especialmente contra el alcalde, una batería de reproches, que incluso llegaron a rozar el terreno personal; sin embargo, y siguiendo una clara consigna, no hubo ni una sola contestación a la sucesión de acusaciones que les lanzaron por parte del PSOE.
La portavoz del partido nacionalista, Aitana Gandia, recordó de nuevo las bases “a medida” que se han redactado para cubrir plazas en el Ayuntamiento y contra las que se han presentado ya seis recursos; también, “la maquinaria de grupos de poder político y técnico” que hay en el Consistorio, de los que el “PSOE es cómplice” como lo fue antes el PP, según afirmó Gandia; y la escasa voluntad política de los socialistas para cubrir la plaza de Interventor municipal de manera estable.
Por eso, la edil expresó que “para cambiar las cosas, al PSOE se le tiene que obligar” y respondió a las acusaciones de “deslealtad institucional” lanzadas por los socialistas indicando que “nosotros respetamos a la institución, no al PSOE”.
Aitana Gandia detalló el escaso apoyo que ha tenido de su socio de gobierno para poder dotar de personal y medios las concejalías de su grupo, agradeciendo al mismo tiempo el trabajo de los funcionarios a su cargo, y recriminó que no se hayan abordado cuestiones como el pago de productividades a los funcionarios: “Nosotros pedíamos planificación y regularizar las productividades, también las de la secretaria municipal, por qué no?”
Gandia aseguró que seguirán “peleando y trabajando desde donde estemos” y advirtió que seguirían tirando de la manta “hasta los últimos estertores”.
Todos los ediles de Som Ibi tomaron la palabra para repasar el trabajo que han hecho en sus áreas y reprochar también el nulo respaldo que han tenido de sus socios. Precisamente, Elio Verdú indicó que si, finalmente, se ha creado el área de Calidad Urbana “no ha sido gracias al apoyo de Carrasco”. Verdú, sin embargo, salvó de las críticas al concejal socialista David Rojas, al que agradeció su gran trabajo.
Lara Ayala dejó para el recuerdo las palabras más gruesas de la noche. Su intervención se centró en desacreditar a Sergio Carrasco, de quien afirmó que “es el alcalde de Ibi menos querido”. Además, lo acusó de mentir y de vivir en una “realidad paralela”, y sostuvo que “el caciquismo que ha desarrollado ha sido inaudito”. Ayala concluyó su discurso con la expresión “a cada cerdo le llega su San Martín” y expresó su deseo de que el tiempo pase rápido.
Reacción de Vox y PP
La oposición no se sorprendió lo más mínimo de este “divorcio político” y la portavoz de Vox se ofreció a dar su apoyo para que gobierne el PP, como la lista más votada en las elecciones. Lourdes Masegosa dijo que a partir de ahora estarán atentos para “ver quien miente” y les trasladó el “hartazgo” de la ciudadanía por todos los proyectos que siguen parados esta legislatura.
Por su parte, la portavoz popular recurrió a la ironía para dar la bienvenida a los concejales de Som Ibi como nuevos compañeros en la oposición y señaló que la ruptura ha llegado antes de lo esperado. “Ya nos estábamos acostumbrando a sus acusaciones cruzadas y a sus desavenencias, tanto públicas como privadas. Era vox populi que ese ‘matrimonio sin amor’ se estaba haciendo pedazos (…) Quizá ahora se arrepienta (en alusión a Gandia) de no haber pactado dos años de alcaldía para cada uno”.
Maite Peñalver recriminó a Som Ibi que “vayan de dignos, cuando han demostrado de todo, menos eso” y felicitó al alcalde por haber realizado “una jugada maestra, al haberse quitado a un socio incómodo y, encima, el socio expulsado le jura amor eterno, asegurándole que va a acabar la legislatura sin mayores sobresaltos, ya que han dejado claro que no van a realizar ninguna moción de censura ni nada parecido”.
Peñalver siguió arremetiendo contra Som Ibi por denunciar irregularidades de su socio y, aún así, elegir quedarse en la oposición, una actitud que, dijo, los convierte en “cómplices”.
La tensión se mantuvo durante toda la sesión plenaria, y solo al final el alcalde habló para decirles a sus exsocios que miraran también debajo de su manta.
