No es “operación”, sino doble secuestro y cien muertos

 

El periodismo debería basarse en llamar a las cosas por su nombre. Una forma fundamental de acercarse a la verdad. Al fin y al cabo, cuanto más fiel se comporte el contador de historias con el léxico, las palabras y la semántica precisa de lo que ocurre a su alrededor, mejor contribuirá a comunicar. Pero corren malos tiempos para esta lírica. En el colmo de los eufemismos, por no decir algo peor, hemos escuchado y leído en múltiples ocasiones que Estados Unidos ha realizado “una operación con éxito” en Venezuela. ¿Operación? Más bien se trató de un doble secuestro con cien muertos. ¿Cómo nos habría contado el periodismo occidental y “civilizado” si un grupo terrorista tipo Sendero Luminoso, las FARC -o similares- hubieran perpetrado esa misma salvajada? Ya se lo cuento yo. En los titulares de prensa, radio, televisión y en el universo de Internet abundarían términos más ajustados a lo ocurrido como “matanza”, “masacre”, “asalto mortífero” y otros por el estilo. Si uno acude al diccionario de la RAE, la definición de “matanza”, por ejemplo, es “mortandad de personas ejecutada en una batalla, un asalto”. Posiblemente, la más adecuada a este ataque nocturno en el que ni siquiera se activaron las defensas antiaéreas contra media docena de helicópteros que sobrevolaron el centro de una gran ciudad como Caracas. Esas aeronaves hubieran sido un blanco fácil, según el general Gan Pampols, ya saben, el contratado por Mazón para la reconstrucción tras la dana en Valencia. Pero algún traidor sobornado debió vender a Maduro y a su guardia de escoltas. Qué más da el cómo se hizo.

En cualquier caos, en lugar de difundir la sangrienta noticia con el foco puesto en lo más importante, las vidas humanas, todo el relato se ha basado en disculpar o incluso justificar al responsable de las muertes, el todopoderoso Donald Trump y, en el colmo de la desfachatez, regodearse casi en el “éxito militar”. Como mucho, el tibio reproche de que no ha respetado “el Derecho Internacional”.

Al principio, como era de esperar al tratarse de Venezuela, la coartada elegida era la vuelta a la democracia, cómo no. Aunque poco duró la patraña con este caradura que, a las primeras de cambio, ya dejó claro el oscuro objetivo de su terrorismo: robar petróleo. Tanto ansiaba el cacique la “libertad” para el pueblo venezolano, que les ha dejado puesta a dedo a la número 2 de Nicolás Maduro, el supuesto dictador del “régimen”. Ha dejado así descolocados a sus impresentables palmeros de las derechas de medio mundo, las españolas en primera fila, por supuesto. Sin contar con los bocazas como Fran Rivera invitando desde las redes al abusón matarife a venir a “rescatar” a los españoles del tirano Perro Sanxe. Tan demócratas como de costumbre.

El detalle que más pasmado me deja ni siquiera es ese “pagafantismo” de los dirigentes políticos europeos riéndole las gracias a Trump o silbando y mirando hacia otro lado, sino que hasta haya un juez en Estados Unidos que se preste a la fantochada de la ¿detención? de Maduro y su esposa acusados de narcotráfico. ¿En serio? Un tipo inepto en chándal cual toxicómano incapaz de gestionar uno de los países más ricos en petróleo del mundo ¿al frente de una red sofisticada de drogas? Y su esposa consorte, viviendo igual que él a cuerpo de rey, ¿también entregada al trapicheo para enviar mandanga a los Estados Unidos? ¿Hay algún memo que se crea semejante trola? Todavía hay más, el jefe yanki ha amenazado a Delcy Rodríguez con que si no se porta bien lo “pagará más caro” aún que Maduro. ¿Eso que quiere decir, que la secuestrará y habrá otro juez mafioso que la acusará de un delito más grave, un asesinato, por ejemplo? Puede estar tranquila, la exvicepresidenta bolivariana aupada a dedo a presidenta, porque Trump ya ha comentado unos días después que es “una persona estupenda”. En definitiva, el aparato de la ¿Justicia? norteamericana se activa o desactiva según le pasa por debajo del arco del triunfo a su presidente. ¿Era allí donde nació la democracia, según los liberales…?

Y ahora toca Groenlandia. O Cuba… o lo que se le antoje. Con esta comparsa de cobardes en el Viejo Continente y los silenciosos Putin y Xi Jinping, ese dúo tan siniestro al que sólo le interesa pasar por caja.

¿Vayamos a la III Guerra Mundial? Para nada, eso nunca. Pero a ver si alguien nos pasa la lista de empresas USA que nos venden cosas a diario y dejamos de comprarles desde ahora mismo, que marcas como esa de la manzanita hay por todas partes en nuestro mercado, con sede en yankilandia, en China y otros países asiáticos del semiesclavismo. Así, entre esas multinacionales todopoderosas y los votantes que pusieron en el trono mundial a un abusón de barrio, ya se encargarán de echarlo y que se acabe el imperio del terror.

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