Mayte Peñalver, portavoz del Grupo Municipal del PP de Ibi
En la política local hay figuras que destacan de diversas y muy variadas maneras. Lo que tenemos claro, pero no solamente nosotros, sino el pueblo de Ibi, es que el actual gobierno socialista destaca NO por lo que tiene que hacer sino por lo que NO hace. Y es que desde sus inicios, con su ya famoso y decadente Pacte del Molí, se ha caracterizado por su afán de figurar y protagonismo, por su capacidad de ensalzar como extraordinarias actuaciones propias de la gestión habitual de un ayuntamiento, y por echar balones fuera a las primeras de cambio sin ser capaz de asumir sus responsabilidades.
Y si hablamos del paso de Aitana Gandía y su grupo por el equipo de gobierno, tenemos una clara sensación: mucho ruido y pocas nueces. Llegaron con fuerza, con ambición y, sobre todo, con una clara vocación de figurar, como bien lo han demostrado. De hecho, una de sus decisiones más recordadas fue la creación de una figura institucional que nadie había echado en falta hasta entonces: una vicealcaldía. Todo un avance imprescindible para un municipio de 25.000 habitantes… La pregunta es inevitable: ¿en qué ha mejorado realmente la vida de los y las ibenses?
Mientras tanto, las áreas que estuvieron bajo su responsabilidad no lograron despegar y si nos ponemos a recordar, la Sra. Gandía, a los pocos meses renunció a una de las concejalías más importantes para SomIbi, lo que demuestra claramente su incompetencia. Decisiones que parecían más pensadas para la galería que para el día a día de la ciudadanía, y una sensación general de que el tiempo ha pasado sin que haya pasado gran cosa. Y, de repente, llegó la ruptura del Pacte con sus socios, dejándonos una salida del gobierno, tensiones internas y un giro inesperado hacia la oposición. Pero no una oposición cualquiera, sino la más cómoda posible para el grupo SomIbi: sin responsabilidades de gestión, sin presión real, y con casi las mismas condiciones que antes. Un escenario ideal para los que no han sido capaces de demostrar NADA.
Mientras tanto, el equipo de gobierno actual liderado por el alcalde Sergio Carrasco tampoco se salva. Lejos de impulsar avances significativos, seguimos en un profundo estancamiento, cuando no de retroceso. Entre unos que no hicieron y otros que no están haciendo, los intereses del municipio han quedado relegados a un segundo plano.
Así que aquí estamos: con una política que brilla en el discurso pero no en la acción, y un equipo de gobierno que no termina de dar respuesta. Mucho anuncio, muchas palabras… y la impresión persistente de que, al final, todo sigue igual o, mejor dicho, peor. Por último, solamente recordarles a ambos grupos que no es lo mismo prometer que hacer, porque gestionar no es declarar intenciones, es obtener resultados.





