Mayte Peñalver, portavoz del Grupo Municipal del PP de Ibi
En Ibi llevamos toda la legislatura asistiendo a algo que cada vez se parece menos a un gobierno municipal y más a un espectáculo. Un espectáculo caro, por cierto, porque mientras el Ayuntamiento se convierte en un circo político, los vecinos pagan más impuestos y reciben menos servicios.
Hace apenas tres años, el Partido Socialista y Som Ibi firmaban con solemnidad el llamado Pacte del Molí, prometiendo estabilidad, cambio y una nueva forma de gobernar. No han sido capaces ni siquiera de terminar la legislatura. Mucho discurso sobre transparencia y regeneración… pero la realidad ha sido broncas internas, acusaciones cruzadas y un Ayuntamiento paralizado.
Hay relatos que, de tanto repetirse, acaban pareciendo verdad. El último intento lo encontramos en las declaraciones de Som Ibi, que se presenta como la lucha de David contra Goliat y no deja de ser la última escena del sainete del Pacte del Molí. Después de ser expulsado del Equipo de Gobierno por su hasta entonces compañero de aventura, se nos presenta como un pequeño grupo valiente enfrentado a un sistema injusto. Lástima que tenga un pequeño problema: David no está luchando contra Goliat, está sujetándole el trono para que no se caiga.
Resulta difícil presentarse ahora como adalid de la transparencia cuando, como integrante del equipo de gobierno, ha participado en las decisiones que hoy cuestiona. Si realmente la ex vicealcaldesa Aitana Gandia considera que existen irregularidades, lo coherente sería acudir a los cauces legales correspondientes y formalizar las denuncias donde proceda, en lugar de limitarse a un discurso público que la sitúa como heroína a posteriori. Esta forma de actuar es y ha sido la del PSOE-SomIbi, equipo de gobierno, que no se les olvide.
También les convendría abandonar ambos de una vez el recurso fácil de comparar cada problema actual con la gestión del Partido Popular en la pasada legislatura. Porque llega un momento en que, de tanto repetirlo, parece que todo lo malo del presente se justifica con el pasado. Y no. Gobernar también implica asumir responsabilidades propias.
La realidad es mucho menos épica, bastante más sencilla y, como ya hemos dicho anteriormente, Som Ibi no es David luchando contra Goliat. Es quien sostiene a Goliat. Y mientras se mantiene la alcaldía del PSOE, seguimos sin estabilidad, sin ningún proyecto, con grandes pérdidas, como la residencia de personas mayores y, en definitiva, sin una gestión competente de gobierno.
Y a Som Ibi le decimos con claridad que durante estos años y en plena campaña se proclamaron el partido de los ibenses, prometiendo cambiarlo todo. Hoy han demostrado ser un partido vacío que, junto a sus ex socios de gobierno, solo han traído a Ibi más retrocesos y muchas palabras… pero ningún resultado. Y eso no es valentía política. Es, simplemente, teatro.




