¿Diplomacia secreta en Marruecos?

Una explicación plausible del incomprensible silencio de Perro Sanxe para no señalar a Marruecos por abrir la mano o azuzar la avalancha inmigrante en Ceuta podría ser que está negociando por la vía diplomática con el tirano para que el problema no se le eternice. Fiel a esa fama que le atribuyen alguno de ser “un perro con siete vidas”, como los gatos, tal vez trate de reconducir este callejón sin salida con mano izquierda. Sería una de las pocas veces que utiliza la izquierda… Porque si no fuera por Podemos-Sumar, ya sabemos que él siempre hubiera dormido mejor amancebado con Ciudadanos. Podría significar, pues, una maniobra calculada: en vez de cantarle las cuarenta al régimen de Mohamed VI, que seguramente le daría mejor imagen, de presidente del Gobierno con dignidad y coraje, prefiere pactar con las autoridades del país africano para que su policía controle la frontera y apagar el fuego de la supuesta “invasión”.

Como paralelismo, se me ocurre comparar esa estrategia diplomática con la negociación en Argelia con ETA, salvando las distancias. Tanto Felipe González como José María Aznar intentaron sin éxito que la barbarie terrorista se acabara aunque eso implicara una bajada de pantalones ante los violentos. Dialogar de tú a tú con quienes ponían bombas no dejaba en muy buen lugar a unos dirigentes democráticos, pero ambos se tragaron ese sapo y me parece hasta comprensible, en aras de salvar vidas y desactivar de una vez aquella lacra. Razones de Estado, así suelen justificarlo los políticos.

Ahora, en Ceuta, posiblemente el PSOE esté haciendo de tripas corazón por principios y -también- porque se avecinan tiempos electorales y quitar de la agenda la crisis migratoria puede resultar decisivo para Perro Sanxe. De todas formas, eso no pasaría de hacer de parche para el problema, porque sólo a base de porra y policía no se frenará a tantos desheredados. Huir de la miseria en África va para largo, sea por Ceuta, Canarias, Italia (el mayor puerto de entrada a Europa, por mucho postureo vergonzoso que haga Meloni) o por otros canales.

¿Nos imaginamos una situación análoga en sentido contrario? ¿Aceptaríamos que la Policía o la Guardia Civil nos impidiera el paso para salir de España? ¿Que nos preguntaran los agentes si tenemos contrato laboral en nuestro destino extranjero? ¿Por qué les negamos a otros ese derecho a la libertad que consideramos irrenunciable para nosotros? A quienes más se les llena la boca invocando la libertad, precisamente, esos mismos ahora exigen a voz en grito y entre insultos mucha mano dura, militar si hace falta, para expulsar y hasta “cazar” a personas como si fueran animales con la veda abierta.

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