Parecemos condenados a soportar un bipartidismo en la alternancia al poder entre dos formaciones políticas de perfil ideológico plano que, para colmo, se parecen en todo lo peor. Sobre todo, en la falta de principios. Y no se trata del “y tú más” como disculpa, es que el PSOE se empeña en imitar al PP, en plan chapucero. La investigación a Leire Díez, la llamada “fontanera” de los socialistas, está destapando una trama infumable de espionaje propia de una Mata Hari de serie B: al pillarla in fraganti se escuda en una identidad de “periodista de investigación”, cuando se dedicaba a buscar trapos sucios para desacreditar a investigadores de la Guardia Civil y amortiguar así el impacto de casos bajo investigación de la cúpula del Gobierno.
Un esperpento que sólo se distingue de las cloacas “primas hermanas” del PP con la Kitchen en que los ‘sociatas’ pagaban de su bolsillo este contraespionaje ramplón digno de la TIA, la agencia de información de Mortadelo y Filemón, mientras que los ‘pperos’ encima lo financiaban con dinero de todos. Siempre hubo clases, hasta para las maniobras más turbias.
La historia se repite. Quién no ha oído hablar o ha leído alguna vez sobre los GAL, el ‘Señor X’, probablemente la mayor vergüenza para una democracia: el terrorismo de Estado. El uso de la violencia sin control por parte de quienes deben velar porque no reine la violencia, precisamente. Y, sin embargo, por más que rechacemos todos (yo el primero) unos métodos así de indignos e impropios de un Gobierno, aquellos tiempos de la cal viva, seguro que muy pocos saben que la derecha ¿democrática? lo había puesto en marcha antes, como Batallón Vasco Español. Qué poco se ha publicado sobre ese otro episodio nefasto de nuestra historia. Y cómo no, en ambos casos, el tratamiento de los jueces a este asunto también los deja en evidencia por tomar partido, como casi siempre: en tiempos de la UCD, silencio y no movieron ni un dedo, mientras que al ‘felipismo’ le dieron una estocada de muerte (merecida) metiendo en la cárcel a todo un ministro del Interior –José Barrionuevo– y a su mano derecha, el secretario de Estado Rafael Vera. Por si quedan dudas de las motivaciones judiciales, fueron condenados a 10 años de prisión, pero luego estuvieron entre rejas cuatro y 21 meses, respectivamente. Más que una voluntad ejemplarizante, un castigo o una reinserción, se diría que el único objetivo era simple y llanamente desgastar al Gobierno de ¿izquierdas? para que volvieran al poder las ‘gentes de bien’. Como ahora. Acepto apuestas a que Leire la ‘fontanera’ se va a comer más trullo que Dolores de Cospedal por cometer básicamente las mismas fechorías. Viva la neutralidad de las togas y la separación de poderes.




