Buscar alquiler se ha convertido en una de las principales dificultades para muchas familias en la provincia de Alicante. La presión de los precios en la ciudad y en su área metropolitana ha empujado a buena parte de la demanda a ampliar sus horizontes más allá del litoral. Municipios del interior, conectados por una red de carreteras y autobuses, empiezan a aparecer en discusiones que hace pocos años sonaban lejanas para quienes buscan su primera casa.
En ese mapa, Onil empieza a aparecer tímidamente. El municipio, en pleno corazón de la Foia, se sitúa a unos 38 kilómetros de Alicante y mantiene una conexión directa a través de la CV-815 hasta Castalla, donde enlaza con la A-7 en dirección a la capital provincial. El trayecto se cubre en alrededor de media hora en coche, un tiempo asumible para quienes trabajan o estudian en el área metropolitana pero buscan precios más moderados o un entorno menos tensionado.
Aunque la presión residencial todavía está lejos de la que experimenta Castalla, donde la cercanía a la autovía ha intensificado la demanda en los últimos años, en Onil ya se percibe un interés incipiente ligado tanto a su tejido industrial como a esa conectividad razonable con Alicante.
Una revisión realizada a finales de febrero en los principales portales inmobiliarios muestra que la oferta de alquiler en Onil es reducida: entre seis y ocho viviendas activas en ese momento. La mayoría son pisos de tres dormitorios situados en el núcleo urbano, con superficies que oscilan entre los 70 y los 100 metros cuadrados.
Los precios anunciados se sitúan, de forma general, entre 450 y 650 euros mensuales, aunque se detectan casos puntuales por encima de esa franja en viviendas unifamiliares o casas rurales. En términos de superficie, los anuncios activos sitúan el alquiler en una horquilla aproximada de entre 6 y 8 euros por metro cuadrado al mes. Plataformas de análisis inmobiliario que agregan datos del municipio sitúan el valor medio en el entorno de los 5 a 6 euros por metro cuadrado mensual.
La comparación con Alicante capital evidencia la diferencia. En la ciudad, el alquiler por metro cuadrado se mueve habitualmente en cifras que superan los 10 euros mensuales en buena parte de los barrios consolidados, lo que sitúa a Onil aproximadamente en la mitad de esos valores.
Nueva vivienda
En paralelo, el mercado local mantiene dinámicas propias de municipios de tamaño medio. Parte de la oferta no se canaliza necesariamente a través de portales digitales y continúa gestionándose mediante contacto directo entre propietarios e inquilinos, una práctica habitual en entornos donde la red social y familiar sigue teniendo peso.
A ello se suma un segundo segmento vinculado a viviendas unifamiliares y casas situadas en partidas rurales, donde los precios de alquiler pueden elevarse de forma notable en función de la superficie de parcela y los equipamientos. En compraventa, ese mismo mercado rural muestra una gran dispersión de precios, desde casas adosadas a reformar por debajo de los 600 euros por metro cuadrado hasta fincas con grandes extensiones de terreno que superan ampliamente los 1.000 euros por metro cuadrado.
Nuevas viviendas
En paralelo al comportamiento del mercado, el desarrollo residencial en Onil se articula en varios frentes abiertos. En la calle Alcoy, donde una estructura lleva años paralizada, una promotora privada trabaja actualmente en la redacción del proyecto necesario para retomar la obra y culminar el edificio. Según las previsiones actuales, la actuación podría completarse a lo largo de este año si la tramitación avanza conforme a lo previsto.
Junto a este caso, se ha activado la manzana comprendida entre las calles Doctor Salcedo, Cervantes y José María Pemán, donde está prevista la construcción de viviendas unifamiliares. De forma simultánea, se está redactando el programa de actuación necesario para completar la urbanización de la manzana situada entre la calle Santa Rita y la calle Sax.
Esta intervención permitirá la construcción de nuevas viviendas y abre la puerta a promociones plurifamiliares, para las que ya existe un inversor preparando la documentación necesaria.
El municipio cuenta además con otros inmuebles que quedaron a medio construir en anteriores etapas. En la avenida de la Constitución existe la posibilidad de que las fases pendientes puedan completarse en un plazo próximo. En el caso de la calle Rabosí, la estructura ha sido adquirida por una promotora privada con el objetivo de finalizar el edificio, aunque por el momento no se ha hecho público el proyecto técnico que permitiría desarrollar la actuación.
En cuanto a la actividad constructiva ordinaria, el plazo estimado para la concesión de una licencia de obra mayor se sitúa entre uno y dos meses. El procedimiento incluye la elaboración de los informes técnico y jurídico, la aprobación por la Junta de Gobierno Local, la emisión del certificado correspondiente y su posterior notificación.
Sobre la evolución del número de nuevas viviendas unifamiliares, el Ayuntamiento señala que existe un volumen elevado de consultas, aunque el resultado final dependerá de la iniciativa y de los medios económicos de los particulares, por lo que no es posible realizar una previsión concreta.
En el ámbito de la rehabilitación, el Ayuntamiento ha aprobado este año, dentro del Plan de Subvenciones, ayudas destinadas a la rehabilitación de fachadas en el centro histórico, una medida orientada a la mejora del parque residencial más antiguo del municipio.
Plan Vive
Por último, dentro del Plan Vive, el consistorio ha puesto a disposición de la Generalitat dos parcelas municipales: una situada en la calle Barranco número 2, con una superficie de 63 metros cuadrados, y otra en la calle Princesa número 5, de 68 metros cuadrados.
Según el PGOU, en ambas se pueden desarrollar viviendas unifamiliares o edificaciones en régimen de residencia. La gestión del proyecto correspondería a la Conselleria y, en estos momentos, la cesión se encuentra en manos de la Generalitat.






