El joven ibense Éder Martínez Campoy acaba de publicar su primera novela Sostener sin dejar de ser. Abogado ejerciente y director financiero y de administración en una empresa, Éder Martínez se ha sumergido en el mundo literario con una obra honesta, que arranca donde muchas historias tienen miedo de hacerlo: en el interior de un hombre que se ha ido borrando a sí mismo.
Este joven de 38 años explica que sus s aficiones son, ante todo, la lectura y la observación de la vida cotidiana. “Disfruto descubriendo historias en los libros, pero también en las conversaciones, los viajes y esos pequeños detalles que a menudo pasan desapercibidos”.
Acaba de publicar su primera novela Sostener sin dejar de ser, una invitación a reflexionar sobre el equilibrio entre cuidar, acompañar y seguir siendo fieles a quienes somos. ¿Cómo surge la decisión de embarcarte en esta aventura literaria?
La escritura nació de una necesidad más que de una intención. Después de años acompañando a personas y a mí mismo en procesos de transformación, sentí que había reflexiones que merecían trascender la consulta y convertirse en un diálogo con cualquier lector. Este libro es el resultado de esa convicción: ofrecer una mirada que invite a cuidar de los demás y de entender muchas cosas que llevamos dentro sin renunciar a uno mismo.
Define su obra como una novela psicológica, ¿cuál es su argumento? ¿qué necesidad personal o literaria te llevó a escribir esta historia?
La novela combina realismo psicológico con una ciudad interior especulativa.
La ciudad interior fue, probablemente, el personaje más difícil de construí porque no quería que pareciera un decorado raro puesto ahí para impresionar al lector.
Me interesaba que funcionara como funcionan ciertas emociones: reconocibles y extrañas al mismo tiempo.
La construí mezclando bastante intuición con observación psicológica. Mientras escribía, pensaba menos en ‘inventar un mundo’ y más en traducir estados internos a espacios físicos: barrios que se expanden como la ansiedad, edificios que guardan memoria, zonas donde uno puede perderse aunque conozca el camino. Quería que la ciudad tuviera lógica emocional antes que lógica urbanística.
La escribí porque creo que las grandes transformaciones personales suelen comenzar con una pregunta sencilla: ¿cuánto puede una persona cuidar, amar o acompañar a otros sin desaparecer un poco en el intento?
¿Es su primera incursión literaria? ¿Cómo ha sido el proceso?
Sí, es mi primera novela. Ha sido un proceso tan exigente como enriquecedor. Escribir una novela no consiste solo en contar una historia, sino en encontrar la voz adecuada para que las ideas, las emociones y los personajes dialoguen con el lector de una forma auténtica.
La novela aborda temas como el burnout, la disociación o la pérdida de identidad. ¿Qué cree que dice esta historia sobre el momento que vivimos?
Creo que vivimos en una sociedad que ha normalizado el agotamiento y ha confundido la entrega con la renuncia a uno mismo.
El burnout, la disociación o la pérdida de identidad no son solo experiencias individuales, sino el reflejo de una forma de vivir que nos exige estar siempre disponibles. Esta historia invita a cuestionar esa lógica y recuerda que cuidar de uno mismo no es un acto de egoísmo, sino de responsabilidad.
¿Cree que tenemos dificultades para reconocer cuándo alguien está ‘dejando de ser’ mientras sigue aparentando que todo va bien?
Sí, porque hemos aprendido a valorar más el rendimiento que el bienestar. Muchas personas siguen funcionando, cumpliendo y sonriendo mientras, por dentro, se alejan de sí mismas. La pérdida de identidad rara vez es un acontecimiento repentino; suele ser un proceso silencioso que pasa desapercibido, incluso para quien lo vive.
¿Cómo está viviendo el hecho de publicar por primera vez?
Lo vivo con ilusión, pero también con una gran responsabilidad. Publicar una primera novela es, en cierto modo, dejar de escribir para uno mismo y comenzar a dialogar con los lectores. Confío en que cada persona encuentre en estas páginas una reflexión que la acompañe más allá de la última página.
¿Está trabajando en un proyecto nuevo?
Por el momento no estoy trabajando en nada nuevo porque quiero disfrutar de este primer proyecto.
Si todo sale bien con esta primera novela, me encantaría seguir entreteniendo a los lectores con nuevos proyectos. Creo que seguirá existiendo una conexión con la ficción psicológica, porque es el territorio que más me obsesiona: cómo las personas construyen identidad, cómo sobreviven emocionalmente, qué ocurre entre lo que mostramos y lo que realmente habitamos por dentro.
¿Qué ha aprendido sobre escribir una novela que no sabía antes de empezar?
He aprendido que una novela no se escribe solo con ideas, sino con paciencia, disciplina, humildad y una profunda escucha de los personajes. También que escribir es, en gran medida, un ejercicio de reescritura porque las mejores páginas suelen nacer después de cuestionar las primeras.




