Ecologistas en Acción ha presentado en toda España la campaña ‘Parques con Salud’, con la que reclama a los ayuntamientos, las consejerías de Educación y los responsables de instalaciones deportivas la retirada de los pavimentos de caucho sintético y de neumáticos reciclados en parques infantiles, patios escolares y campos deportivos.
Bajo el lema ¡Hay que quitarlos cuanto antes!, la organización defiende que se aplique el principio de precaución y se sustituyan estos materiales por alternativas que considera más seguras para la salud y el medio ambiente.
La iniciativa pone el foco especialmente en la exposición de niñas, niños, adolescentes y mujeres embarazadas a las sustancias químicas que pueden contener estos pavimentos.
Según Ecologistas en Acción, los materiales fabricados a partir de neumáticos reciclados pueden incluir plastificantes organofosforados, retardantes de llama, resinas, colorantes y metales pesados, entre otros componentes.
El portavoz de la organización, José Antonio Sánchez Raba, ha advertido de que estos suelos deberían evitarse por sus posibles efectos sobre la salud.
La exposición a los compuestos presentes en el caucho puede producirse, según explica la entidad, mediante el contacto con la piel, la inhalación de compuestos orgánicos volátiles y la ingestión accidental de pequeñas partículas, como las bolitas de colores que recubren algunas zonas de juego.
La campaña también alerta del denominado “efecto cóctel”, por el que la exposición a diferentes sustancias procedentes de distintos entornos, como el hogar, el colegio y los parques, puede acumularse. La organización señala la especial vulnerabilidad de los menores durante su desarrollo y de los fetos durante la gestación, y advierte de los posibles efectos de determinados compuestos sobre los sistemas nervioso, inmunitario y endocrino.
La moratoria europea
Ecologistas en Acción cuestiona que los plazos previstos por la normativa permitan mantener estos materiales durante años.
La organización recuerda que las medidas europeas relativas al relleno granular de las superficies deportivas contemplan un periodo transitorio que se extiende hasta el 17 de octubre de 2031.
A su juicio, no debería esperarse hasta esa fecha para actuar cuando existen dudas sobre los posibles efectos de estos materiales. Por ello, propone iniciar su sustitución de manera inmediata, empezando por los pavimentos más deteriorados y aquellos que registran un uso más intenso.
Entre las alternativas que plantea figuran la hierba, la arena, la tierra, la madera, las piedras y el hormigón pulido. Su utilización, no obstante, debería contar con la supervisión de personal técnico competente para garantizar tanto la accesibilidad como la seguridad frente a las caídas, especialmente en las áreas destinadas al juego infantil.
La entidad defiende la combinación de suelos naturales y arbolado para crear espacios más frescos y agradables.
Qué dice el estudio de AIJU sobre los riesgos del caucho
La guía del proyecto PAHSS, elaborada por el Instituto Tecnológico del Producto Infantil y de Ocio (AIJU) concluye que las muestras analizadas no suponen un peligro relevante para la salud en las condiciones evaluadas. Sin embargo, sus resultados tampoco permiten afirmar que todas las superficies de caucho de los parques infantiles sean completamente inocuas.
Según este estudio, la diferencia entre la presencia de sustancias potencialmente peligrosas y el riesgo real de exposición resulta fundamental. Este último depende de los compuestos detectados, sus concentraciones y las posibilidades de que entren en contacto con las personas.
Uno de los aspectos examinados son los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), sustancias que pueden estar presentes en materiales derivados del petróleo y los neumáticos.
Algunos de estos compuestos son cancerígenos, por lo que sus concentraciones están sujetas a límites específicos.
Según los datos recogidos en la información del estudio, el 1% de las muestras analizadas incumplía los requisitos europeos, mientras que el 15% superaba los límites alemanes, más estrictos. Este último porcentaje no significa que el 15% de las muestras incumpliera la normativa europea, sino que rebasaba los criterios más exigentes utilizados en Alemania.
Los resultados ponen de manifiesto la importancia de diferenciar entre la detección de sustancias potencialmente perjudiciales, el cumplimiento de los límites reglamentarios y la evaluación del riesgo en condiciones reales de uso.





