Óscar Morales, entrenador del Elche CF Infantil repasa la hístorica conquista de la liga FC Futures

“No íbamos a ganar fácil; íbamos a ganar a lo Elche”

La FC Futures ya forma parte de la historia del Elche CF. Bajo la dirección del ibense Óscar Morales, el conjunto franjiverde protagonizó una de las mayores gestas del fútbol base nacional al imponerse a algunas de las mejores canteras de España. Con trabajo, personalidad y una confianza inquebrantable en sus posibilidades, el equipo fue creciendo durante el torneo hasta conquistar un título inolvidable. En esta entrevista, Morales repasa las claves del éxito, los momentos más especiales de la competición y los valores que han marcado a esta generación.

¿Qué significa para vosotros haber conquistado la FC Futures y qué valoración haces del torneo en su conjunto?
Es un sueño hecho realidad. Desde que supe que iba a dirigir al equipo, la FC Futures se convirtió en un objetivo muy especial para todos. Durante toda la temporada trabajamos con la ilusión de llegar preparados a este torneo y competir al máximo nivel. Superar los octavos de final ya habría sido un éxito histórico para el club, así que conquistar el título es algo que todavía cuesta asimilar. Es la recompensa a un año de trabajo, esfuerzo y confianza en nuestras posibilidades. El camino no fue sencillo. Tuvimos momentos complicados en la fase de grupos, especialmente ante Osasuna, donde logramos la clasificación en la última jugada. A partir de ahí crecimos como equipo, eliminando a FC Barcelona, Rayo Vallecano y Sevilla FC antes de remontar la final contra el Real Madrid. Fue una demostración de carácter y de confianza en todo lo que habíamos construido durante la temporada.

¿Cuál fue el momento clave que hizo creer al equipo que podía ser campeón?
Creo que durante todas las eliminatorias fuimos conscientes de que teníamos nuestras opciones. Cuando llegas a una final ya no piensas en ser segundo; quieres ganarla. Además, jugamos sin presión porque sabíamos que ya habíamos hecho historia para el club.
Eso nos permitió mostrar nuestra mejor versión. Éramos un equipo sólido, competitivo y muy difícil de batir. Cuando supimos que estaríamos en la final nos daba igual quién fuera el rival. Lo importante era mantener nuestra identidad y confiar en nuestras posibilidades. Sabíamos que ese era el camino.

¿Qué diferencias encontraste respecto a otros torneos de fútbol base?
La principal diferencia es la repercusión mediática. La FC Futures tiene una visibilidad enorme y mucha gente se sintió identificada con nuestra historia. Recibimos mensajes de apoyo desde muchos puntos de España y eso hizo que todo se viviera de una forma especial.
Además, el nivel deportivo es altísimo. Te enfrentas a algunas de las mejores canteras del país. Nuestro recorrido incluyó enfrentamientos contra equipos como Villarreal, Atlético de Madrid, Sevilla FC, FC Barcelona y Real Madrid. Poder competir contra ellos y demostrar que podíamos estar a su altura fue una experiencia extraordinaria.

Más allá del resultado, ¿qué aprendizaje consideras que se llevan los jugadores después de esta experiencia nacional?
Cuando miro atrás veo multitud de momentos de superación. El partido ante Osasuna es el mejor ejemplo. Solo nos valía ganar y yo mismo me despedía de ellos antes de comenzar porque, si perdíamos, nuestra temporada llegaba a su fin. La palabra que mejor define lo que han aprendido es resiliencia. Han aprendido a creer en sus posibilidades, a potenciar sus fortalezas y a jugar con personalidad. Nunca tiraron la toalla.

Si tuvieras que definir la temporada con una sola palabra, ¿cuál sería?
Historia. Participar en la FC Futures ya era algo especial, pero conquistar el torneo la ha convertido en una temporada inolvidable. Disputamos once torneos, ganamos seis y perdimos dos finales en los penaltis. En muchas ocasiones sentíamos que los resultados no reflejaban el nivel que estaba mostrando el equipo, pero nunca dejamos de creer. Teníamos la sensación de que estábamos cerca de conseguir algo importante y finalmente lo demostramos conquistando el torneo más prestigioso del fútbol base español.

¿Qué es lo que más te ha enorgullecido del equipo?
La unión del grupo. Seguramente sea el equipo más inteligente que he entrenado. Muchas veces les planteabas una situación y eran ellos mismos quienes encontraban las soluciones.
Además, conseguimos algo muy importante: eliminar el ego. No había individualismos. Todos entendían que el éxito dependía del colectivo. Cada jugador aportó sus cualidades, pero lo más impresionante fue su evolución. Los quince futbolistas crecieron muchísimo durante la temporada y eso se reflejaba en cada entrenamiento y en cada partido.

En el fútbol formativo se habla mucho de resultados y desarrollo. ¿Cómo consigues equilibrar ambas cosas?
Para mí van de la mano. Trabajas para ganar porque ganar te permite vivir más experiencias y competir más tiempo. El fútbol consiste en intentar ser mejor que el rival, pero también en ayudar a crecer a los jugadores.
Es fundamental ser sincero con ellos, explicarles qué hacen bien y qué deben mejorar. Nuestro objetivo siempre ha sido desarrollar una identidad y un modelo de juego adaptado a las características del equipo. El crecimiento del futbolista pasa por mejorar su comprensión del juego y su capacidad para aprender de los errores. A estas edades son auténticas esponjas y hay que aprovechar esa etapa para ayudarles a desarrollarse.

A nivel personal, ¿qué has aprendido tú como entrenador durante esta temporada que te ayude a seguir creciendo profesionalmente?
He aprendido que en los momentos más difíciles hay que seguir trabajando. Llevo siete temporadas consecutivas entrenando y este título hace que todo el esfuerzo haya merecido la pena. Son muchas horas dedicadas al fútbol, sacrificando tiempo con la familia y los amigos. Ver a los niños llorar de alegría e ilusión ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi carrera. La temporada fue especialmente dura porque queríamos competir con equipos como Villarreal, Levante o Valencia. Estuvimos muy cerca muchas veces, pero los resultados no terminaban de llegar. Ellos sentían frustración porque querían demostrar todo lo que eran capaces de hacer. Sin embargo, el fútbol nos devolvió toda esa fortuna que a veces también es necesaria. El trabajo encontró su recompensa en el torneo de fútbol base más importante de España.

¿Hay alguna historia que represente especialmente los valores del grupo?
Siempre recordaré el partido contra Osasuna. Antes de empezar me despedí de los jugadores porque pensaba que podía ser nuestro último partido de fútbol 7 después de todo un año de trabajo e ilusión. Me emocioné mucho porque sentía que merecían mucho más de lo que habían recibido en algunos momentos de la temporada.
Aquel día decidimos cantar el himno todos juntos en el centro del campo: jugadores, cuerpo técnico y coordinadores. Fue un momento muy especial. Entonces llegó el gol en el último segundo que nos clasificó para las eliminatorias. Lo que ocurrió después ya forma parte de la historia del club.
También recuerdo con cariño cómo los jugadores hicieron suyo el lema “A lo Elche”. Lo repetían constantemente y terminó convirtiéndose en una forma de entender nuestra manera de competir. No íbamos a ganar fácil; íbamos a ganar a lo Elche.

¿Qué futuro imaginas para esta generación?
Ahora toca disfrutar de unas merecidas vacaciones después de una temporada muy exigente. A los jugadores les espera una transición ilusionante al fútbol 11 y han demostrado que están preparados para afrontarla.
Estoy convencido de que este título será recordado durante muchos años. Más allá de los resultados, esta generación ha dejado una huella por su compañerismo, su capacidad de superación y su manera de representar al club. Ojalá sirva de inspiración para todos los equipos que vengan detrás. Ese es, probablemente, el legado más bonito que nos deja esta historia.

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