En Argentina hablan valenciano

Uno de los argumentos socorridos del nacionalismo apunta al peligro de que el valencià desaparezca por tratarse de una lengua minorizada y supuestamente sometida al castellano. Siempre que lo he leído he pensado en cómo es posible que eso no ocurriera ya después de medio siglo de dictadura, cuando con Franco más de un cafre vestido de uniforme soltaba aquello de «habla en cristiano».

Me parecía improbable que ahora, en democracia y con un sistema educativo que con toda la razón del mundo enseña el idioma, hubiera algún riesgo de que se pierda esta inmensa riqueza cultural que tenemos. Pues me acabo de enterar de otro detalle que me confirma la larga vida que queda para nuestra llengua, tan oficial como la otra y sin jerarquías entre ambas, por favor. En San Juan (Argentina), varias generaciones hablan valenciano habitualmente porque son descendientes de emigrantes de Xaló. La mayoría huyó de la miseria en la postguerra, aunque los hay que salieron de tierras alicantinas desde el siglo XVIII. Son la prueba de que resulta muy difícil borrar del mapa un código de comunicación apreciado por sus usuarios, los hablantes.

La inmersión lingüística a la catalana no persigue salvar nada, sino sustituir una lengua por otra: si es posible, que todos o la mayoría hablen en catalán en vez de en castellano. Y si no cuela por las buenas, pues a la fuerza en las aulas, sí o sí, discriminación «positiva», lo llaman algunos ¿izquierdistas? Si antes había que «hablar en cristiano», ahora tal vez toque «hablar en moro», por analogía con nuestras fiestas. Que cada uno haga lo que quiera, así de sencillo.

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