El Pantano de Tibi, considerado junto al de Almansa uno de los embalses más antiguos de Europa en funcionamiento, se encuentra en proceso de vaciado debido a la rotura de una de sus válvulas de regulación. La infraestructura, que entró en funcionamiento en 1594, podría quedar completamente vacía esta misma semana, algo que no sucede desde hace más de 50 años.
El problema fue detectado el 21 de septiembre, cuando el embalse, ya con un nivel bajo debido a la escasez de lluvias, almacenaba alrededor de 1,1 hectómetros cúbicos de agua, de los 1,8 hm3 de capacidad estimada.
Nueve días después quedaban apenas entre 300.000 y 400.000 metros cúbicos, tras perder entre 700.000 y 800.000 m3.
La rotura provocó inicialmente un vertido de unos 600 litros por segundo al río Montnegre, un caudal que llegó a equivaler a unas 20 piscinas olímpicas diarias. Los regantes consiguieron reducirlo posteriormente mediante una válvula de protección, aunque esta quedó encasquillada. Tras consultar con especialistas, se determinó que la reparación no puede realizarse hasta que el embalse quede completamente vacío.
Una vez vaciado se sustituirán las dos válvulas, mientras se aprovechará la situación para realizar un estudio topográfico del vaso y analizar los lodos acumulados en el fondo, que han reducido aproximadamente a la mitad la capacidad del embalse y contienen metales pesados procedentes de antiguos vertidos industriales de la Foia de Castalla.
El Sindicato de Riegos de la Huerta de Alicante confía en que las lluvias de otoño e invierno permitan recuperar progresivamente el nivel. Actualmente, el agua del pantano tiene un uso agrícola muy limitado debido a su elevada salinidad y se destina principalmente al caudal ecológico, al riego de la huerta de Montnegre y a la desalación de unos 500.000 m3 anuales
El pantano está declarado como Bien de Interés Cultural (BIC) y es propiedad de la Comunidad de Regantes Sindicato de Riegos de la Huerta de Alicante, con sede en Mutxamel.
El vaciado del Pantano de Tibi abre una oportunidad para su recuperación ambiental y patrimonial
El vaciado completo del Pantano de Tibi debe convertirse, a juicio de Proyecto Terra, una iniciativa de Arquitectura Sin Fronteras, en una oportunidad para abordar una restauración integral de una de las infraestructuras hidráulicas más relevantes del patrimonio valenciano.
Ante la situación generada por el vaciado del embalse, Proyecto Terra considera que los trabajos previstos para topografiar el vaso, analizar los sedimentos y estudiar el estado de las infraestructuras deberían servir para realizar un diagnóstico global que vaya más allá de las reparaciones inmediatas.
La iniciativa plantea aprovechar esta circunstancia para estudiar la restauración ambiental y patrimonial del Pantano de Tibi, así como su recuperación como pieza fundamental del sistema histórico de riego y del paisaje cultural de la Huerta de Alicante.
“Si se va a topografiar el vaso, analizar los sedimentos y estudiar el estado de las infraestructuras, es el momento de realizar un diagnóstico integral”, señalan desde este colectivo, quien consideran que la recuperación del pantano podría constituir “una nueva hazaña colectiva”.
En este sentido, la organización defiende que una actuación de estas características no debería recaer únicamente sobre los actuales propietarios. Proyecto Terra reclama un compromiso conjunto de las administraciones autonómica y estatal y plantea recurrir también a financiación europea para hacer posible una intervención acorde con el valor histórico de la infraestructura.
“Recuperar el Pantano de Tibi sería una empresa ambiciosa, pero también lo fue construirlo hace más de cuatro siglos”, destaca la iniciativa, que considera que su restauración podría convertirse en un ejemplo de recuperación del patrimonio hidráulico.
Recuperar el agua para la Huerta de Alicante
Proyecto Terra recuerda además que la recuperación de la calidad y el uso de las aguas del Pantano de Tibi ya formaba parte de sus reivindicaciones dentro del Pacto por la Huerta de Alicante, concretamente en su punto 5, dedicado al embalse.
En aquel documento se reclamaban su restauración y puesta en valor, la implicación económica de las diferentes administraciones, la recuperación de la calidad de sus aguas y su reconexión con el sistema histórico de riegos.
La organización considera que, en un territorio históricamente condicionado por la escasez de agua, deberían estudiarse “todas las posibilidades técnicas” para que los productos de la Huerta de Alicante puedan volver a regarse también con las aguas del pantano.
Para Proyecto Terra, recuperar ese uso permitiría además restablecer un vínculo histórico entre el embalse y la agricultura de la huerta y aportaría valor añadido tanto a sus productos como al paisaje cultural asociado al sistema tradicional de riego.
No se drena desde 1974
En medio siglo, los sedimentos han reducido su capacidad útil más de un 75%, hasta hacerla prácticamente inoperante para el riego. A ello se suman riesgos ambientales y estructurales.
Los estudios técnicos de los años 2000 ya alertaban de la presencia de metales pesados en los lodos acumulados, pero hoy el peligro es mayor: en la propia pared de la presa crecen higueras (Ficus carica) cuyas raíces, al penetrar en la fábrica de mampostería, abren fisuras, desplazan sillares y comprometen la cohesión del muro histórico. Es un problema bien conocido en presas antiguas: la vegetación leñosa acelera la degradación y aumenta exponencialmente el riesgo de fallo estructural.
Plan especial de protección
A pesar de no ser el propietario de la presa ni tener la competencia hidráulica, el Ayuntamiento de Tibi ha elaborado un Plan Especial de Protección del Pantano y, junto con AIJU, ha promovido análisis para conocer mejor la composición de los lodos.
Explican desde el Consitorio que se pueden buscar fondos europeos y nacionales para llevar a cabo esta limpieza de gran envergadura, “pero sin un convenio que nos dé herramientas por parte de los propiestarios, no podemos actuar”.
Por otro lado, Ecologistas en Acción está reclamando a la Generalitat la instalación de un filtro para evitar que se arrastren tierras contaminadas río abajo, mientras los regantes afirman que solo se desembalsa el agua.





