Mientras Pedro Sánchez anuncia el adelanto electoral para el 29 de noviembre, Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal alertan ya de un posible pucherazo y piden no votar por correo: «Va a ser la campaña más sucia». Ayuso piensa que el PSOE va a ir con todo y «buscará nuevos señuelos, con trampas». Toda una demócrata de raza, esta señora Ayuso. Mientras, Alberto Núñez Feijóo celebra la convocatoria de elecciones y pide elegir «entre corrupción y cambio», pues «España puede darse otra oportunidad». Teme un proyecto de país, aunque durante toda la legislatura no ha propuesto nada, enrocándose en el NO.
El anuncio de elecciones generales nos coloca en la tesitura de elegir quién queremos que nos gobierne. Pero ¿qué país queremos construir y qué soluciones respaldaremos? La vivienda se ha convertido en nuestra principal preocupación, aunque la derecha española ha votado en contra de las medidas planteadas. Pero ¿por qué no apoyaron una cuestión que afecta especialmente a jóvenes, familias y trabajadores?
Confío en que la campaña electoral no quede reducida a una sucesión de acusaciones sobre quién ha bloqueado a quién. Necesitamos conocer propuestas: cuántas viviendas sociales se pretenden construir, cómo se facilitará el acceso a ellas, cómo se compatibilizará el crecimiento económico con los servicios públicos y qué medidas se plantean ante los retos migratorios y sociales. Todo ello, sin olvidar los alquileres y los desahucios.
Sánchez plantea las elecciones entre avanzar o retroceder. Pero nos corresponde contrastar, comprobar los resultados de las políticas aplicadas y valorar las alternativas. Nosotros votamos y decidimos. Esta sociedad está polarizada y nos jugamos mucho. El 29 de noviembre tendremos la oportunidad de expresar nuestra opinión en las urnas: votos progresistas o fascismo.
Y si todavía no tienes el miedo en el cuerpo ante lo que pueden dirimir estas elecciones, desde la ultraderecha amenazan con privatizar el sistema público de pensiones hasta convertirlo en un «modelo mixto». Para ellos, «el sistema de pensiones es un zombi, lo han quebrado». Los señores nos incitan a los pensionistas a realizar una aportación de capital para seguir cobrando nuestra pensión. Un modelo mixto que combine el reparto con la capitalización individual. Para ello, cada pensionista deberá disponer de un sistema privado de ahorro para complementar su pensión.
Pasamos de la revalorización del 0,25 % de las pensiones con el PP a la actualización de las mismas en función del aumento anual del IPC con el PSOE.
El ínclito Feijóo anuncia que, cuando alcance la Moncloa, acometerá una reforma que permita que las mutuas puedan dar el alta médica, una noticia ansiada por la patronal. Es un compromiso de Feijóo, aunque la medida sea muy cuestionable, pues las mutuas están en manos de la patronal. ¿Se atreverá a hacerlo? ¿Pondrá en manos de la patronal la posibilidad de recortar el sueldo y las prestaciones a los trabajadores de baja? Feijóo, el líder de las tijeras, anda repartiendo cargos para cuando llegue a la Moncloa. Cuestiona y culpabiliza a los trabajadores de baja por su «absentismo y fraude masivo», dejando en manos empresariales el alta médica. ¿Lo ves? ESE DÍA DECIDIREMOS MUCHO MÁS QUE UN GOBIERNO.





