Aunque sea legal, vaya vergüenza, ZP

Poco importa si esos ingresos entran dentro de la legalidad o no. Si una empresa nueva en el mercado, de dos jóvenes (tus hijas) nada más abrir ingresan un millón de euros de la noche a la mañana sin tratarse de una start up tecnológica innovadora que haya lanzado al mercado un producto de éxito… Pues no cuela. El socorrido recurso de declarar una actividad tan floreciente y repentina como trabajos de “marketing” o “consultoría” y conceptos similares tan etéreos, difusos, huele mal a distancia. Si un amigo o conocido -o lo que sea- le regala a mis hijos una fortuna en un periodo de tiempo tan corto y sin ningún trabajo proporcional a ese dinero, ya sea por la mano de obra necesaria o la cualificación demostrada, ni yo mismo me lo voy a creer. Y repito, si finalmente en los tribunales queda todo en regla, pues enhorabuena, pero qué vergüenza pasar a la historia como el resto de presidentes del Gobierno que hemos sufrido menos uno. Felipe González abrió la “veda” de la corrupción con múltiples frentes; José María Aznar batió récords por número de condenados; y Mariano Rajoy llegó al esperpento de los sobres y su partido condenado en bloque. Con la excepción honrosa de Adolfo Suárez, que probablemente dimitió porque le propusieron otro mangoneo despreciable como el golpe de Estado del 23-F, no nos libramos de la codicia irrefrenable de nuestros gobernantes.

Poco importa que algunos dirigentes del PP tuvieran sospechosamente muchos detalles de la documentación judicial del caso ZP hace un mes o más. De la acción coordinada de buena parte de la judicatura con “los suyos”, el partido conservador, ya quedan pocas dudas a la vista de las dos velocidades con que se juzga a socialistas y populares. Pero si con patrañas como las que se usan contra el hermano y la mujer de Perro Sanxe, los asuntos van “p’alante” (como ladra Miguel Ángel Rodríguez, con conocimiento de causa), ahora sólo faltaba dar razones de peso, que estas otras investigaciones tengan indicios y fundamento. Os merecéis lo que os pase…

Toca elecciones generales, ya. Hay que retratar a cada partido político y, sobre todo, al electorado. Si las derechas vasca y catalana quieren a Vox en el Gobierno o no, que se mojen. Fin de los chantajes y de lamentar la inestabilidad parlamentaria que ellos mismos provocan con sus bandazos. En el caso de Junts, que apechuguen con dar su apoyo a quienes hasta hace no tanto llamaban “terrorista” a su líder Puigdemont. El ‘negoci és el negoci’ y ya han votado juntos con el PP para no frenar la especulación de los rentistas. Nada de límites a los alquileres abusivos.

Pero ese escenario, todo eso vendrá después, antes el PSOE tiene que marcharse y regenerarse (otra vez). Entre su ‘fontanera’, la gerencia del partido y los manejos para desacreditar a investigadores policiales o de la guardia civil, hay motivo suficiente para apartarse del poder. Aunque el PP, como casi siempre, los haya superado con la ‘Kitchen’, que encima la pagábamos entre todos, de los impuestos. Por supuesto, ahí habrá mucha menos prisa y la ¿Justicia? ha descartado convenientemente a los ‘primeros espadas’ de las cloacas del Estado. En definitiva, mientras perdure este bipartidismo, no se ven esperanzas de limpieza y honestidad. A ver si los votantes se dan cuenta de que hay que dar la papeleta a otros (los que hay o los que se creen nuevos), porque estas dos siglas no hay forma de depurarlas.

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