El Observatorio del Juego Infantil ha presentado el manifiesto El juego no se va de vacaciones, una iniciativa con la que busca abrir un debate sobre la necesidad de garantizar el derecho al juego durante el verano e incorporarlo a las políticas urbanas, sociales y de adaptación al cambio climático.
La entidad da continuidad así a la campaña lanzada hace unas semanas, en la que alertaba de la contradicción existente entre pedir a los menores que reduzcan el tiempo frente a las pantallas mientras disminuyen las oportunidades para jugar al aire libre durante las vacaciones estivales. El respaldo recibido por familias, profesionales y entidades ha impulsado ahora este nuevo documento.
El Observatorio recuerda que el juego es un derecho reconocido por la Convención sobre los Derechos del Niño y resulta esencial para el desarrollo físico, emocional, cognitivo y social.
Sin embargo, factores como las altas temperaturas, la falta de zonas de sombra, el cierre de patios escolares o la escasez de espacios adaptados dificultan su práctica en verano.
El manifiesto plantea diez compromisos dirigidos a administraciones, urbanistas, educadores y ciudadanía, entre ellos aumentar las zonas de sombra, abrir patios escolares cuando sea posible, crear refugios climáticos, escuchar a la infancia en el diseño de los espacios públicos y promover alternativas de juego que reduzcan la dependencia de las pantallas.




