Desde luego, habrá que revisar cómo se hace el mantenimiento de las vías férreas. Eso, seguro. Un tendido que parece a simple vista tan sólido, inamovible, puede tener deficiencias como la que ha provocado una tragedia tristemente histórica en Córdoba. Si se había hecho inspección rutinaria hace poco tiempo, o no se hizo correctamente o el fallo venía de la fabricación, instalación… En cualquier caso, no nos podemos permitir que estos desastres se repitan y toca aprender de la experiencia. Tal vez se tenga que repasar el estado de los raíles con más frecuencia, porque ahora circulan más trenes con la liberalización del mercado para la entrada de los AVE ‘low cost’, Ouigo e Iryo (uno de los convoyes accidentado) además de los de Renfe de toda la vida.
¿Y responsabilidades por la catástrofe de hace unos días? Como era de esperar, cualquier motivo es bueno para cargarle el muerto (en este caso, cuarenta y tantos, DEP) al Gobierno. Y es que ya sabe que los ministros no son lo que eran… Quién no recuerda a algún antecesor de Óscar Puente –el titular de la cartera de Transportes– durante el régimen franquista recorriendo a gatas los miles de kilómetros de vías férreas entre Algeciras y Santiago de Compostela y revisando con lupa si las soldaduras iban a aguantar. Así que al paredón y fusilado al amanecer, el maldito socialista que luego se permite todo tipo de comentarios en redes sociales.
Mucho quejarse de Mazón, cuando fue la lluvia la causante de las muertes por la dana en Valencia, o de Ayuso, cuando los abuelos “se iban a morir igual” en cualquier sitio durante la pandemia, y ahora no se recrimina como se merece al ministro Puente por el choque de trenes. Y, para colmo, resulta que hasta han sobornado a unas mujeres del servicio doméstico para que se inventen los acosos sexuales de Julio Iglesias y así tener una cortina de humo y que no se hable del escándalo ferroviario.
Vaya reparto de dinero, entre algunas famosas que se han unido al coro de voces contra el cantante pionero de los injertos de cabello. Todas esas que han recordado los manoseos del ganador más conocido del Festival de Benidorm, son gentuza igual. Interesadas y compradas por el PSOE para mentir cuando sólo eran arrumacos con cachete.
Por cierto, que el triunfo en aquel certamen de la canción española estuvo además un poco amañado o cocinado, según se ha revelado estos días. El ínclito ‘Papuchi’, el todopoderoso doctor falangista padre de Julio Iglesias, un prodigio de la fertilidad, hizo la llamada del millón de dólares porque su hijo se había quedado fuera del festival y las gentes de bien corrigieron el error sin dudarlo. Había nacido una estrella. Menos mal que a la gente decente se la respeta y en la Audiencia Nacional (le va el nombre como anillo al dedo) han archivado rápidamente el asunto. Han tardado una semana o así en darse cuenta de que no estaba en su jurisdicción. ¿Eso no lo sabían ya en el momento de recibir la denuncia? Pues viviendo en Miami y con Trump al mando de la nave, allí a Julio le dan un premio por machote (y lo sabes).




