Isa Resta, profesora del colegio público Teixereta de Ibi

“La sociedad debería confiar más en nosotros”

La profesora explica que ser docente ahora es mucho más difícil que hace 20 años y que esta huelga nace de años de abandono y de no sentirse escuchados, “estamos educando en aulas con hasta cinco niveles distintos de aprendizaje”

La huelga indefinida de profesores arrancó el lunes 11 de mayo en la provincia de Alicante y el conjunto de la Comunidad Valenciana para decir basta al deterioro de la enseñanza pública y para exigir mejoras salariales y laborales de los docentes tras la falta de acuerdos con la Conselleria de Educación. Un paro sin precedentes, que ha logrado unir, casi de forma extraordinaria, a todos los sindicatos del sector para dejar las aulas vacías de manera sostenida en pleno final de curso, coincidiendo con las evaluaciones de miles de alumnos. Más de 66.000 docentes están llamados a la convocatoria.

¿Cómo se ha llegado a esta situación de enfado en el sector educativo?
En mi opinión, esto viene de hace años. Las reivindicaciones que nos han llevado a secundar una huelga indefinida no son nuevas (bajada de ratio, más docentes y personal especializado, más recursos para la atención a la diversidad del alumnado, mejoras en las infraestructuras, menos burocracia…) pero lo que ha generado más rabia y enfado entre los y las docentes de esta Comunidad, creo que ha sido la falta de empatía por parte de la Conselleria actual, la falta de voluntad para escucharnos, sentarse a negociar y darnos soluciones.
De hecho, la gota que ha colmado el vaso pienso que ha sido la única respuesta de aumentar el sueldo de los y las docentes en 25 euros al año durante tres años. Como si esa fuera la respuesta a todo lo que estamos pidiendo, cuando el incremento salarial no es más que una de las muchas razones que nos han llevado a esta situación. Parece que aún no hayan entendido de qué va esto de la Educación.

Entre las exigencias figuran bajar las ratios en las aulas, pasando de los 25 alumnos en Infantil y Primaria a 15; de los 30 y 25 de ESO y Bachillerato y la recuperación de plantillas. ¿Cuál es la situación actual de los centros de Ibi y la comarca?
Creo que hay de todo, aulas a 15, a 20 y a 28 en Infantil y Primaria y aulas de 25 y de 35 alumnos en Secundaria. La nuestra es una zona donde afortunadamente hay trabajo y donde la vivienda aún es más económica que en otras localidades más cercanas a Alicante, y eso lleva a muchas familias a decidirse a venir a vivir a Ibi, Onil o Castalla. Continuamente estamos recibiendo matrícula sobrevenida, que es como se llama al proceso en el matriculamos a nuevo alumnado que se incorpora a mitad de curso.
En cuanto al tema de las plantillas, al menos en Primaria, más que recuperación, yo hablaría de revisión, porque creo que nunca hemos tenido todo el personal que necesitamos en los centros, aunque sí es cierto que, durante la anterior legislatura, se firmó un acuerdo de plantillas que las mejoraba un poquito, regulando que cada centro contara con más docentes de pedagogía terapéutica, orientadores educativos y un maestro o maestra más de la especialidad que más se ajustara a las necesidades de cada colegio.

¿Qué supone la diversidad del alumnado en las aulas? ¿Cuál es la situación sobre esta cuestión en esta comarca?
Antes del Decreto de Inclusión, en 2018, todo el alumnado que tenía necesidades altas de apoyo educativo se concentraba en unos pocos centros, entre ellos el Teixereta. Ahora están en todos los colegios, y quizás eso haya evidenciado más esa diversidad. Pero claro, que estén en todos los colegios implica que en todos los colegios debe haber recursos para atendérseles, y no es así. No todos los centros tienen educadoras de educación especial o docentes de pedagogía terapéutica o de audición y lenguaje suficientes para asegurar a esos niños y niñas la atención que requieren, que a veces, la mayoría, no corresponde con la que marca la normativa.
Nuestro alumnado se merece una atención individualizada. Ya no hay grupos donde solo haya uno o dos niveles diferentes de aprendizaje. Lo normal es tener entre 4 ó 5, además de ese alumnado que mencianaba antes y que precisa de atención específica. A eso súmale ese niño que acaba de llegar, muchas veces con desconocimiento del castellano (ya no digamos del valenciano), o el que tiene una familia a la que se ha tenido que realizar una notificación de posible situación de desprotección infantil. O el que está llamando la atención a gritos y muestra conductas disruptivas y desafiantes porque hay problemas detrás que no podemos ver a simple vista.

Otras de las demandas es la simplificación de procedimientos y la eliminación de informes duplicados al que deben hacer frente los equipos directivos. Usted ha sido directora del colegio durante muchos años, ¿por qué esta demanda?
Cuando yo empecé a trabajar aquí en Ibi, hace 23 años, ocurría un conflicto en clase, hablabas con los niños, te entrevistabas con la familia y generalmente se solucionaba. Ahora todo está lleno de protocolos. Ante un conflicto debes levantar acta, todo ha de estar por escrito por si la situación va a más. Está claro que es una manera de tener todo atado y dejar constancia de cada paso que das, pero agota, tanto a nivel mental como físico, porque la carga de trabajo se duplica.
Además nos pasamos la vida haciendo solicitudes y justificaciones para la administración. Cada vez que queremos participar en un programa de innovación educativa tienes que realizar infinidad de trámites para que te dejen participar, posteriormente justificar que lo has llevado a cabo, cómo, cuándo… debería ser más fácil. En cada centro hay decenas de buenas ideas. Debería ser más fácil poder ejecutarlas.
Por otro lado, está el tema de la legislación; cada semana hay algún decreto nuevo o una nueva resolución y tienes que estar al día, creando nuevos planes o actualizando los que ya existen, que no son pocos. Y eso por no hablar de los cambios de leyes educativas y los cambios en las programaciones de centro y de aula que debemos realizar.

El profesorado exige una recuperación progresiva del 20% del poder adquisitivo. ¿Cuál es la situación económica en este sector?
Sinceramente, no puedo decirte datos exactos de cuánto hemos perdido en estos años. Eso lo saben mejor los sindicatos, pero sí es cierto que nuestro poder adquisitivo se ha visto reducido, especialmente si nos comparamos con compañeros de otras Comunidades Autónomas, que tienen mejores condiciones laborales, no solo económicas.

¿Qué otras mejoras educativas se están reivindicando?
Las infraestructuras. No todos los centros estamos preparados para hacer frente a las altas temperaturas que empezaremos a sufrir dentro de poco. Hace varios cursos existía el plan Edificant, gracias al cual nuestro colegio y otros dos colegios más de la localidad pudimos mejorar nuestros patios, se hicieron gimnasios y se paliaron problemas estructurales, pero aún quedaron cosas por hacer por falta de presupuesto. Y desgraciadamente el Edificant desapareció.

¿En qué punto cree que se encuentra la educación actual frente a una sociedad que cambia a gran velocidad?
Ser docente ahora es mucho más difícil que ser docente hace 20 años, y eso que hace 20 años ya éramos conscientes de que estábamos educando a niños que tendrían profesiones que en ese momento no existían.
Ahora tenemos que sacarnos el B2 de inglés, el C1 en competencia digital. Tenemos que tener formación en primeros auxilios, desastres naturales, planes de emergencia, salud mental, coeducación, conductas adictivas, mediación, resolución de conflictos, inteligencia artificial. Tenemos que saber manejar plataformas educativas, estar preparados para dar clases a distancia…
Tenemos que seguir actualizándonos en cuanto a metodologías activas, innovadoras e inclusivas. Tenemos que realizar actividades complementarias y extraescolares, irnos de excursión (a veces durante varios días, con lo que eso implica a nivel personal y de responsabilidad). Tenemos que participar en cursos, foros y jornadas, organizar teatros, festivales, graduaciones…
La sociedad debería confiar más en nosotros, como confía en el mecánico que te dice que hay que cambiar tal o cual pieza de un coche. Desde que soy maestra creo que no me he encontrado con ningún compañero o compañera que no quiera lo mejor para su alumnado. Somos conscientes de que cada familia nos deja a diario lo que más quiere del mundo y esa responsabilidad es la que nos hace desvivirnos por contribuir a su educación, por plantar esa semillita que les hará ser mejor personas el día de mañana, que pase el tiempo, te los encuentres por la calle, te cuenten qué ha sido de ellos y te abracen con cariño. Tenemos en nuestras manos a la sociedad del futuro, pero necesitamos que nos dejen trabajar en unas condiciones dignas. Nuestro trabajo es absolutamente vocacional, pero solo con vocación no podemos educar.

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