La provincia de Alicante se sitúa como la tercera provincia de España con mayor número de población extranjera y la primera en términos relativos, según el informe anual elaborado por el Secretariado de Migraciones de la Diócesis de Orihuela-Alicante a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) a 1 de enero de 2025.
En total, 497.387 personas extranjeras residen en la provincia, una cifra que representa el 24’5% de la población provincial y el 7’2% del total de población extranjera residente en España.
El dato significa que casi una de cada cuatro personas que vive en la provincia de Alicante tiene nacionalidad extranjera, el porcentaje más elevado de todo el país. Le siguen Almería, con un 23’2%, y Girona, con un 21’9%.
La población extranjera también mantiene una tendencia ascendente. Durante el último año, Alicante incorporó 32.786 residentes extranjeros, convirtiéndose en la cuarta provincia española que más creció en este apartado, por detrás de Barcelona, con 59.185 nuevos residentes; Madrid, con 57.588, y Valencia, con 43.741.
En cifras absolutas, Alicante ocupa el tercer puesto nacional, por detrás de Madrid, con 1.181.319 personas extranjeras, y Barcelona, con 1.075.119. A continuación aparecen Valencia, con 439.728, y Málaga, con 341.229. Estas cinco provincias concentran el 51’1% de toda la población extranjera de España.
Europa, principal origen
La población extranjera residente en Alicante presenta una procedencia mayoritariamente europea.
Europa concentra el 55’8%, aunque este porcentaje ha descendido ligeramente durante los dos últimos años. Dentro de este grupo, el 27’6% corresponde a ciudadanos de países de la Unión Europea, mientras que el 28’1% procede de países europeos no comunitarios, entre ellos Reino Unido, Ucrania y Rusia.
El segundo continente con mayor presencia es América, con 113.767 residentes, que representan el 22’9% de la población extranjera provincial. Se trata, además, del continente que más ha crecido en los últimos años y que ha superado por primera vez la barrera de las 100.000 personas.
África concentra el 16’3% de la población extranjera de Alicante, mientras que Asia representa el 4’9%. Las personas procedentes de Oceanía y aquellas cuya nacionalidad no está reconocida suponen el 0’17%.
Cinco municipios concentran el 44’2%
La población extranjera no se distribuye de manera homogénea por el territorio provincial. Los cinco municipios con mayor número de residentes extranjeros reúnen 219.613 personas, el 44’2% del total provincial.
La ciudad de Alicante encabeza la clasificación, con 76.685 residentes extranjeros, que representan el 21% de su población.
Le sigue Torrevieja, donde 49.699 personas tienen nacionalidad extranjera, el 49,5% de sus habitantes.
En tercer lugar se encuentra Elche, con 35.421 residentes extranjeros, equivalentes al 14,4% de su población. Orihuela ocupa la cuarta posición, con 30.946 personas extranjeras, el 36,7% del total, mientras que Benidorm completa los cinco primeros puestos, con 26.862 residentes extranjeros, el 34,8% de su población.
A estos municipios se suman Calp, Xàbia, Dénia, Rojales y L’Alfàs del Pi. En conjunto, los diez municipios con mayor presencia de población extranjera concentran el 57’4% de todos los residentes extranjeros de la provincia.
En la comarca
Según el informe estadístico, Castalla es el municipio de la comarca con mayor porcentaje de población extrajera: de un censo de 11.900 habitantes, Castalla tiene 1.710 personas extranjeras, lo que supone un 14’4% de la población.
Le sigue Tibi con un porcentaje del 12’5% (228 personas) sobre un censo de 1.831 habitantes y después Onil, en cuyo municipio reside un 11’3% (922) de extranjeros sobre una población de 8.145 habitantes.
Ibi ocupa el cuarto lugar. Con una población de 24.662 habitantes, tiene 2.600 personas extranjeras, lo que supone el 10’5% de la población, y en Biar, con un censo de 3.677 personas, solo 254 son extranjeras, lo que supone un 6’9%.
La Comunidad Valenciana supera el millón de extranjeros
El peso de Alicante se enmarca en el crecimiento general de la población extranjera en la Comunidad Valenciana. El informe señala que la población extranjera aumentó en todas las comunidades autónomas durante el último año y que la valenciana fue la que registró el mayor incremento, con 86.323 personas más.
La Comunidad Valenciana supera así por primera vez el millón de residentes extranjeros, con 1.055.925 personas, el 15,3% del total nacional. Solo Cataluña, con 1.522.819, y Madrid, con 1.181.319, cuentan con más población extranjera en términos absolutos.
En términos relativos, la Comunidad Valenciana ocupa también uno de los primeros puestos, con un 19’5% de población extranjera sobre el total, solo por detrás de Baleares, que alcanza el 21’7%. Cataluña es la comunidad autónoma con mayor número de personas extranjeras, alcanzando la cifra de 1.522.819, lo que representa el 22% del total nacional. Madrid ocupael segundo lugar, con 1.181.319 personas extranjeras (17’1% del total nacional). Juntas concentran más del 39% de toda la población extranjera en el país. Les sigue la Comunidad Valenciana, con 1.055.925 (15’3%)
En el conjunto de España, la población extranjera se sitúa en 6.911.971 personas, el 14’1% de los 49’1 millones de habitantes del país. El crecimiento de la población extranjera, con 409.689 personas más en un año, explica buena parte del aumento demográfico registrado en España.
“Son historias de coraje”
Para la Diócesis de Orihuela-Alicante detrás de cada saldo migratorio, “hay un rostro, un nombre propio, una despedida que partió el alma y la esperanza valiente de volver a empezar. No son expedientes en un archivo. Son seres humanos que cruzaron fronteras buscando un futuro seguro para los suyos, empujados por la necesidad extrema o por el derecho legítimo a una vida digna. Son historias de un coraje inmenso: algunos partieron con una maleta desde la terminal de un aeropuerto; otros, desafiaron la inmensidad de una travesía peligrosa en el mar. Todos ellos compartieron la misma incertidumbre y la misma soledad punzante”.
Por eso, la Diócesis explica que este documento “nace para devolverles la mirada. Es un ejercicio de empatía, esa virtud que nos exige calzarnos las sandalias del otro para caminar su sendero: un camino lleno de burocracia asfixiante, prejuicios y rechazos, pero también de acogida y solidaridad.
Cada gesto de respeto que les brindamos es una caricia a su dignidad, una forma de devolverles la confianza en sí mismos y en el mundo que los recibe”.





