Por segundo año consecutivo, el Ayuntamiento, la Comisión de Fiestas y el Grupo de Danzas han organizado una noche de bailes populares que tendrá lugar al finalizar la misa de la novena del lunes 7 de septiembre, en la plaza de la Iglesia. La iniciativa recupera una tradición que dejó de celebrarse en la década de los años 50 del siglo pasado y que volvió a celebrarse en 2025, con una gran respuesta y participación por parte de los vecinos.
Carlos Asensio, presidente del Grupo de Danzas de Ibi nos explica la importancia que tiene para ellos esta iniciativa
El hecho de recuperar tradiciones ha de ir acompañado de una consolidación y de un respeto.
Para los miembros del Grup de Danses d’Ibi, esta cita de septiembre es importante. Nuestra entidad tiene entre sus objetivos la investigación, la puesta en valor y la recuperación del patrimonio inmaterial del Ibi de hace siglos hasta hoy, y que todavía pervive entre sus vecinos.
Además, para nosotros es un placer poder ofrecer una actividad de la que disfrutar.
El año pasado se insistió mucho en que no era una actuación del Grupo de Danzas, sino una fiesta para todo el pueblo. ¿Se consiguió ese objetivo?
Sí, así es. No queríamos que la gente pensara que se trataba de un actuación. Eso es sinónimo de escenario, de indumentaria tradicional y de un guion al que ceñirse. Nada de eso buscábamos. La intención fue recuperar la tradición de bailar por puro disfrute, y con la música de la Rondalla en directo, porque eso es precisamente lo que le aporta naturalidad, ya que nuestros músicos interpretan los bailes tradicionales de manera distinta cada vez: la velocidad, la intensidad o el sonido cambian cada vez que la Rondalla toca, y eso le aporta un gran valor tradicional porque cada pieza tocada es única.
El año pasado conseguimos que la gente comprendiera la dinámica y participaron bailando y mirando muchísimas personas.
¿Esperáis este año una mayor participación de los vecinos?
No nos gusta ponernos una cifra a conseguir, porque cada año puede verse alterada por diversas circunstancias. Claro está que nos gustaría que cada año se sumaran más ibenses y forasteros. Contamos con que la gente se quede en el ambiente tras salir de la Novena y animamos a que se acerque todo el que quiera.
No es preciso bailar si no se sabe, pero se puede tomar algo y sentarse en las sillas que la Comisión de Fiestas instala.
¿Fue complicado recuperar unos bailes que dejaron de celebrarse hace más de 70 años?
La verdad es que no nos encontramos con grandes trabas.
En el 2025 nos reunimos Eva Galera, presidenta de la Comisión de Fiestas, Aitana Gandía, concejal de Fiestas del Ayuntamiento, y yo en representación del Grup de Danses d’Ibi. Se les propuso la idea y sin reparos, ambas entidades se sumaron a la propuesta con ilusión y entusiasmo.
La Comisión de Fiestas participó en la difusión y la colocación de las sillas para el público. El Ayuntamiento colaboró sufragando la sonorización de los músicos y unos paneles explicativos, con fotografías antiguas y textos, ideados por el Grup de Danses, que se colgaron en los balcones de la Plaza de la Iglesia. La Rondalla realizó un pasacalle desde el Mercado Central y al repique de las campanas que anunciaban el fin de la Novena, la plaza se llenó como en pocas ocasiones ocurre hoy en día. La única dificultad que afrontamos fue que el día previsto llovió durante la tarde, obligándonos a trasladar el acto al miércoles día 10.
¿Crees que recuperar tradiciones como esta ayuda a entender mejor cómo eran las fiestas de Ibi hace décadas?
Las Fiestas Mayores que hoy vivimos son el resultado de muchas variaciones que han venido sucediendo porque están vivas y las hacen todos y todas las ibenses. Recuperar tradiciones nos ayuda a entender como vívían las fiestas nuestros antepasados, pero además, nos invita a sentirnos más ibenses y a querer más a nuestro pueblo. En este caso, se trata de una tradición sencilla. Hasta los años 60, cuando estos bailes se dejaron de hacer a nivel popular, en las noches de Novena previas a Fiestas, no había más divertimiento que el baile. En la Plaza se juntaban muchísimos vecinos y además, venían a Ibi maseros tanto de la zona alta de Campos y la Canal, como de la zona baja dels Sargarets y de Sarganellaes. He podido registrar como era en septiembre cuando en la plaza de la Iglesia se juntaban verdaderos bailadores y bailadoras con mucho estilo y personalidad en el baile, y que incluso llegaban a tener algo de pique entre ellos, con los maseros de otras partidas rurales, para ver quién bailaba mejor. Eso también era, y ahora es, parte de nuestras Fiestas Mayores de Septiembre.
¿La intención es que los bailes después de la novena se consoliden definitivamente en el programa de fiestas?
En efecto, esa es la intención. Este año, la Comisión de Fiestas liderada por Perfecto Cerdá, asumió desde hace meses que este acto iba a incluirse en el guion oficial de nuestras Fiestas de Moros y Cristianos, a lo que nosotros hemos de agradecer, porque es una forma de que se proteja esta tradición, vaya a más y no vuelva a caer en el olvido. De igual manera, agradecemos el apoyo constante recibido por Paula Peidró como Concejal de Fiestas actual.
Antiguamente se bailaba casi todas las noches del Novenario. Hoy comprendemos que tenemos otras actividades festeras, pero deseamos que ese lunes de la semana de Fiestas, que hasta ahora había estado vacío, presente por muchos años esta celebración de los bailes ibenses. En Ibi tenemos un gran tesoro patrimonial. Busquemos otras localidades cercanas en las que tantos habitantes sepan y conozcan los bailes tradicionales del pueblo. Será difícil encontrarla, porque una de las que más los valora, es Ibi, y en nuestras fiestas más importantes de Moros y Cristianos, esperemos que por muchos años, los y las ibenses disfruten de los bailes tradicionales de Ibi.





