El valiente líder de los jóvenes

Al valiente líder de los jóvenes le pasa como a Santillana del Mar: que ni es santa, ni es llana, ni tiene mar. La persona que no llegó a ser presidente del Gobierno, no por falta de oportunidades, sino porque prefirió no asumir el coste político, y que tampoco se atrevió a presentar una moción de censura cuando tuvo el escenario propicio, asegura ahora que quiere abrir “debates valientes”. Con ese historial, resulta difícil imaginar que las palabras “Feijóo” y “valentía” puedan convivir sin fricción en una misma frase.

Ese mismo dirigente aspira ahora a convertirse en “presidente de los jóvenes”. La ironía es evidente: cuando muchos de esos jóvenes nacieron, Feijóo ya vivía de un sueldo público, exactamente igual que sigue haciendo hoy. Tras una vida entera ligada a la Administración, es ahora —en la recta final de su carrera— cuando afirma querer acercarse a quienes representan el futuro del país. Resulta difícil presentarse como defensor de los jóvenes mientras se adoptan decisiones que hacen todavía más complicada su emancipación. En la Comunitat Valenciana, el Gobierno del PP ha elevado el precio máximo de la vivienda protegida y ha reducido durante esta legislatura los recursos destinados a políticas de juventud. Al mismo tiempo, el Partido Popular rechaza limitar los precios del alquiler en las zonas tensionadas y plantea reducir algunas de las protecciones de los inquilinos vulnerables.

También se opuso a la reforma laboral que ha contribuido a reducir de forma muy significativa la temporalidad entre los trabajadores jóvenes. Y frente al problema de acceso a la vivienda, su respuesta se centra principalmente en avales, hipotecas y ventajas fiscales para la compra, medidas que sirven de poco a quienes tienen salarios insuficientes para endeudarse y que, sin un aumento suficiente de la oferta, pueden acabar trasladándose a los precios.

Los jóvenes necesitan empleos estables, alquileres asumibles y vivienda accesible. No políticas que hagan más caro independizarse y más difícil construir un proyecto de vida.

Hablamos de alguien que lleva años intentando consolidar un liderazgo real, aunque fuese únicamente dentro del Partido Popular. Sin embargo, lo único que ha logrado es ocupar la presidencia formal. El liderazgo efectivo, el que marca la agenda y define el rumbo político, se ejerce desde la Puerta del Sol (o desde algún ático de lujo cercano), donde Isabel Díaz Ayuso ocupa el espacio, impone el ritmo y le adelanta cada vez que la ocasión se lo permite.

Mientras Feijóo se aferra a titulares cuidadosamente medidos, Ayuso capitaliza el protagonismo, desplaza su discurso y le eclipsa sin esfuerzo. En el universo popular, la distancia entre quien ostenta el cargo y quien ejerce realmente el liderazgo es cada día más evidente.

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