Medio centenar de vecinos y vecinas del barrio de la Dulzura acudieron el martes 28 de abril a una reunión con el alcalde y la concejal de Urbanismo para trasladarles el malestar que les está generando la noticia de que cuatro comparsas se van a instalar en las antiguas naves industriales de Talleres Avenida.
Los residentes, especialmente aquellos que viven más próximos a las naves, llevan tiempo movilizándose para conocer las condiciones de la compraventa y las actividades que las entidades festeras prevén desarrollar en sus futuras sedes, y en la reunión del martes volvieron a expresar su preocupación porque temen ver alterada la tranquilidad del barrio.
Los asistentes no se mostraron en contra de estos futuros zocos. Sin embargo, varios residentes del barrio de Mirasol, que también participaron en la asamblea, recordaron que “las fiestas traen mucho incivismo” y señalaron que ellos lo saben bien, pues llevan décadas sufriéndolo.
El principal inconveniente no reside tanto en los cuatro días de fiestas, sino en la actividad que se pueda llevar a cabo durante el resto del año, entre comidas, cenas y celebraciones de cualquier índole, como ya está ocurriendo con las fiestas remember que se celebran periódicamente en estas naves y que están alterando la convivencia vecinal. De hecho, algunos asistentes a la reunión explicaron como les vibra el suelo y las ventanas de sus casas a causa del alto volumen de la música, como la recientemente celebrada el 25 de abril.
Es por ello, que los vecinos de la Dulzura exigieron al Consistorio que antes de que cualquier comparsa se traslade, las instalaciones cumplan estrictamente con todas las normativas referentes a seguridad y aislamiento acústico (insonorización), recordando que ahora mismo estas naves carecen de cualquier licencia de ocupación y, aún así, se usan para distintos eventos.
Los vecinos también pidieron más vigilancia policial para que se cumplan los horarios de cierre y como forma disuasoria para evitar aglomeraciones de gente en las calles.
Seguridad jurídica
El alcalde, Sergio Carrasco, reconoció que, en muchos casos, no se cumple la normativa en cuanto a sede festera y Nuria Pina indicó que el 98 por ciento de las comparsas tienen sanciones por esos incumplimiento.
La situación, explica la concejal de Urbanismo es que la falta de sedes fijas para las comparsas es “un problema casi endémico” en el municipio, que obliga a muchas de ellas a afrontar cada año situaciones de incertidumbre por la escasez de espacios adecuados cerca del circuito festero.
En este contexto, indica que cuatro comparsas han alcanzado un acuerdo privado con un propietario para adquirir la antigua fábrica Talleres Avenida y destinarla a sus zocos, subrayando que se trata de “una negociación entre particulares en la que el Ayuntamiento no interviene”.
No obstante, señala que el Consistorio sí debe actuar para dotar de seguridad jurídica y urbanística la implantación de las comparsas, impulsando modificaciones en el Plan General, como el cambio de calificación de la zona y la eliminación de una calle prevista que atravesaría el edificio.
La edil ha admitido que el proyecto genera inquietud vecinal, pero ha defendido que “todo pasa por establecer normas claras de uso”. “No se trata de enfrentar a colectivos, sino de armonizar soluciones que permitan la convivencia. El papel del ayuntamiento es garantizar que todo se haga bajo las normas legales oportunas y que sea posible conciliar el ocio con el descanso y, para eso, se debe dotar de seguridad jurídica y urbanística al sector, que es lo que se está haciendo desde el departamento”, defiende la concejal de Urbanismo.
Cuatro comparsas
Ahora mismo, las comparsas cristianas Almogávares y Mozárabes, y las moras, Beduinos y Mudéjares están en negociaciones para adquirir un espacio en esta antigua fábrica, que dispone de una superficie de 2.000 metros cuadrados, distribuidos en dos naves de mil metros cada una, y otros dos mil metros de patio.
Además del espacio, su ubicación, próxima al centro urbano donde se celebran los actos centrales de las fiestas patronales, es un importante atractivo, y también las facilidades que está dando tanto el propietario del inmueble como el Ayuntamiento.
Precisamente, el gobierno local ha iniciado la modificación del PGOU para cambiar la catalogación urbanística de las naves en venta, y eliminar la apertura de una calle prevista en el plan, que las partiría en dos.
