El saltador colivenc Eusebio Cáceres regresó a lo más alto en casa, en el Palau Velòdrom Luis Puig de Valencia, un escenario habitual en su trayectoria deportiva. El atleta de Onil firmó un espectacular salto de 8’19 metros para proclamarse campeón de España en Campeonato de España en pista cubierta, una marca que no solo le otorgó el oro, sino que lo sitúa entre los ocho mejores del mundo en lo que va de 2026 y cumple la mínima exigida para el Campeonato del Mundo bajo techo de Torun.
Su primer intento resultó definitivo, inalcanzable para sus principales rivales, Héctor Santos (8’03) y Jaime Guerra (8’02), en una de las finales más brillantes y competidas que se recuerdan en el campeonato nacional. Tres atletas superaron la barrera de los ocho metros, lo que subraya la alta calidad de la competición y el mérito del triunfo de Cáceres.
A sus 34 años, y tras varias temporadas marcadas por dudas y problemas físicos, el colivenc volvió a exhibir la naturalidad y el talento que lo consolidaron como una de las grandes figuras del atletismo español. Este triunfo le permite igualar la marca histórica de ocho títulos nacionales en pista cubierta, un hito que lo sitúa junto a figuras legendarias como Antonio Corgos.
Tras un invierno exigente, Cáceres regresó a casa para recuperar sensaciones y reforzar la confianza que lo llevó a codearse con la élite internacional. Su trayectoria incluye participaciones destacadas en Juegos Olímpicos, Campeonatos del Mundo y Campeonatos de Europa, siendo cuarto en Tokio 2020 y medallista en varias citas continentales. Su mejor marca personal, 8’37 metros en 2013, da contexto al nivel que aún es capaz de ofrecer.
El siguiente objetivo ya está fijado en el horizonte: el Mundial bajo techo de Torun, Polonia.
Cáceres viajará sin la presión de figurar entre los favoritos, pero con un impulso anímico evidente tras su exhibición en la capital del Turia. La competencia será máxima y, aunque los grandes campeonatos históricamente se le han escapado por detalles mínimos, esta vez afronta la cita con sensaciones renovadas y la convicción de que todavía puede firmar un salto decisivo en el momento clave.

