El año 2025 ha dejado en Ibi un balance pluviométrico poco habitual, tanto por la cantidad total de precipitaciones como por su irregular distribución a lo largo de los meses.
Según los datos registrados por José García Gea en la partida dels Plans, el municipio acumuló 469 litros por metro cuadrado, una cifra claramente superior a la media anual, situada en torno a los 400 l/m2.
Sin embargo, las lluvias se repartieron de forma muy desigual durante el año.
Enero comenzó con 67 litros, seguido de un febrero especialmente seco con apenas 10 litros por metro cuadrado. Marzo fue uno de los meses más lluviosos, alcanzando los 90 litros, mientras que abril y mayo registraron valores moderados, con 20 y 23 litros, respectivamente.
El verano presentó contrastes significativos: junio apenas sumó 3 litros, pero julio sorprendió con 53 litros, cuando tradicionalmente es el mes más seco del año. Agosto volvió a cifras bajas, con 9 l/m2.
El otoño recuperó episodios de lluvia destacables, especialmente en octubre, que acumuló 83 litros, mientras que septiembre y noviembre se quedaron en 37 y 6, respectivamente. El año se cerró con un diciembre lluvioso, alcanzando los 68 l/m2.
Dos aspectos llaman especialmente la atención en el análisis de 2025, tal y como señala Gea.
Por un lado, el 75 por ciento de las precipitaciones anuales se concentraron únicamente en cuatro meses: marzo, julio, octubre y diciembre, lo que evidencia una marcada irregularidad. Destacando el comportamiento anómalo del mes de julio, con registros muy superiores a lo habitual para esa época del año.
A este patrón de lluvias inusual se suma la presencia de varias olas de calor que batieron récords, reforzando la percepción general de que 2025 fue un año meteorológicamente extremo. En conjunto, los expertos coinciden en calificarlo como un año muy raro, reflejo de una creciente variabilidad climática que también se deja notar en la comarca.
Por lo que respecta al año 2026, el mes de enero ha registrado hasta el momento cerca de 40 litros de lluvia.
