Urdimbre; juntos de la mano
Es innegable que, para todos los españoles y, sobremanera para todos los valencianos, para todo aquel nacido o que vive en esta bendita tierra de nuestra Comunidad Valenciana, aquel aciago 29 de octubre de 2024 nunca se nos olvidará. La devastadora DANA con sus embravecidas aguas se cebó arrasando a su paso muchas poblaciones en la provincia de Valencia, provocando un auténtico y devastador desastre con más de 200 muertes e innumerables daños en viviendas y comercios, además de garajes, dejando siniestro total miles y miles de coches y otros vehículos.
El miedo, todo el dolor que raudo se cebaría en los ciudadanos de las poblaciones afectadas, les haría abrir los ojos y, emulando todas aquellas riadas de muerte y destrucción, dirigirse con toda su solidaridad a esos mismos pueblos para ofrecer su ayuda o socorro. Llovía y había caído un auténtico diluvio.
Efectivamente, fueron lluvias muy significativas y extraordinarias. Y, seguramente, desde entonces en esta comunidad nuestra ha aumentado la conciencia social de que, al igual que cuando los fuegos queman nuestros montes y todos clamamos más inversión en su limpieza durante el invierno y contar con más medios tanto humanos como aéreos para detenerlos, aquella DANA nos vino a demostrar muchas cosas, pero sobre todo el que nuestras instituciones han de invertir más en obras hidráulicas.
Pero a día de hoy, pese a haber contado con el fichaje mediático de todo un general retirado, el señor Pampols, todavía seguimos enfrascados en la reconstrucción y sin saber dónde estuvo nuestro Molt Honorable President Carlos Mazón durante aquella desgraciada y luctuosa jornada, tras su alongada comida en el Ventorro en tanto ya estaban muriendo decenas de personas.
Hoy, este PP de pacotilla, el mismo que va de la mano de Vox, rechaza reprobar a la vicepresidenta de la Generalitat, Susana Camarero, por su abandono del Cecopi y de los 37 fallecidos de teleasistencia en la DANA. Y aunque por muchas lagunas temporales intencionadas que ofrezcan, estoy seguro de que la jueza que lleva el caso no les permitirá huir del juzgado. Camarero debe asumir su responsabilidad política, lo mismo que Mazón, y dimitir inmediatamente.
Pero el PP les avala, Camarero no tenía ni voz ni voto. Mazón estuvo en un acto por la mañana, y Camarero en una entrega de premios por la tarde. Lo dicho, urdimbre, y siempre unidos de la mano del PP de Feijóo.
Lo malo para ellos es que las luces de aquella jornada cansada de muerte y destrucción no se olvidan. Que disfruten todavía cuanto puedan de esa su vitoreada soledad, pues al final están solos, pues cuando cesen los elogios y todos se quiten su careta, veremos dónde quedan estos dos personajes malos de esta tragedia. Serán abandonados por todos, y no se librarán de avanzar por los intersticios de la justicia. En torno a ellos lucen sus grotescas aureolas, pese a que ellos ofrecen su mirada y sonrisa satisfecha. No más que un ejercicio estéril y sin recompensa.