Una vez más, el mundo al revés. La última tomadura de pelo de esa fábrica de mentiras mediática tan “liberal” nos ha puesto en alerta: por culpa del Perro Sanxe o Perrosanxe y su ‘no a la guerra’, ya estamos en el punto de mira de los ‘ayatolahs’ (“… no me toques la pirola”, como cantaban los Siniestro Total). Resulta que al no querer atacar a Irán, al desmarcarse del Tío Sam en esta nueva y sanguinaria matanza por dinero, el presidente socialcomunista medio etarra nos ha enfrentando al régimen salvaje de los jomeinis. A ver si lo entiendo: según Carlos Herrera y algunos más, lo que nos pone en peligro de ser bombardeados por los lunáticos en nombre de Alá es… no ponernos en su contra alineándonos con el pistolero yanki.
La pirueta dialéctica tiene mérito. Y supongo que se la tragarán legiones de incondicionales que la propagarán a su vez por las redes. En lugar de darse cuenta de que tenemos entre nosotros a dos partidos políticos (Vox y PP) que sólo por llevar la contraria al resto (y también a Europa, que ya se ha posicionado igual) están ejerciendo de auténticos ‘pagafantas’ de la fiesta de los ‘petrodólares’, buena parte de nuestros compatriotas llegarán a tragarse otra vez la gran milonga que ya nos vendieron hace veinte años con la guerra de Irak. Sólo hay que cambiar una letra en el nombre del país.
En la trastienda de este conflicto bélico, lo que está en juego realmente se reduce a la supremacía israelí en Oriente Medio y el control del comercio del petróleo, al que se vinculó el dólar en los lejanos años 70 del siglo pasado como divisa internacional de intercambio, tras dejar de estar ligado al oro. En parte, cuentan que por eso también se le llamó el ‘oro negro’. Y la factura que realmente cuenta se llama vidas humanas: el peaje se paga con 140 niñas asesinadas en un colegio o un millar de civiles más, de momento. ¿Para qué? ¿Para dejar en su sitio la misma tiranía en caso de encontrar una Delcy Rodríguez como en Venezuela?
Como propina, coletilla o epílogo, sin nada que ver con esta guerra, pero sí con la factoría de bulos de los de siempre, la impresentable intoxicadora Isabel Durán ha difundido un vídeo en el que explicaba cómo el Gobierno (cómo no) y la DGT se han sacado de la manga el DNI electrónico y el carnet de conducir idem para preparar un tongo en las próximas elecciones. Incluso mostraba en directo cómo hay varias app de IA que con tu foto se inventan identidades nuevas tuyas con otros nombres y apellidos para que puedas votar muchas veces (al Perro Sanxe, por supuesto). Lo que no ha aclarado esta mentirosa propagandista es cómo con esos otros datos falseados, llamándote Mengano en lugar de Fulano (o Zutano), ¿cómo adivinas la mesa electoral en la que puedes votar otra vez? ¿Qué le cuentas al presidente y a los interventores, etcétera, que tu nombre no está en la lista, pero que ahí está tu DNI para poder meter la papeleta? Menos mal que la han echado de TVE por trolera. Algo es algo. Por cierto, ¿qué hacía esta liberal de pro en la televisión pública bolivariana de la dictadura del PSOE? ¿Cómo había conseguido entrar, si no tenemos libertad de expresión?



