María y Carolina son dos hermanas castallenses que residen en el mismo país, Suiza. Primero emigró María, que es auditora, y desde hace diez meses su hermana Carolina, licenciada en Derecho. Quién les iba a decir a estas dos jóvenes castallenses, de 34 y 30 años, que iban a echar raíces en el país donde se fabrican los mejores relojes y, por qué no, donde se saborea el mejor chocolate. María vive en Nyon y su hermana en Ginebra, una distancia de unos diez minutos en transporte público. Intentan verse una vez a la semana para hacer vida en familia, sobre todo por el ‘peque’ que ha nacido en Suiza (el hijo de María, casada con un británico, tiene un año). Hoy cuentan su historia a Escaparate.¿Por qué emigrasteis? María: Al finalizar mis estudios de Economía encontré un trabajo temporal en Isle of Man (Reino Unido) y me quedé allí cinco años para cursar los estudios de Auditoría. Conocí a mi marido y hace cuatro años decidimos trasladarnos a Suiza. Carolina: Dejé mi trabajo en un despacho de abogados para cursar un máster para que fuera mi ‘pasaporte’, pero ¡no imaginé que lo usaría tan pronto! Decidí dar un paso más, a pesar de que podría haber tenido posibilidades de formación y trabajo donde estaba. ¿Cómo fueron vuestros inicios en Suiza? María: Hace nueve años que dejé España y Suiza es el cuarto país en el que resido, por lo que estoy acostumbrada a los cambios culturales y diferentes costumbres de cada lugar. Cuando nos trasladamos a Ginebra ya teníamos contratos de trabajo firmados. El idioma que se emplea en nuestros trabajos es el inglés por lo que no tuvimos problemas de adaptación; sin embargo, en el día a día se habla el francés, así que tuvimos que aprenderlo a marchas forzadas para asuntos como tratar con el fonta- nero o hacer la compra. Carolina: Tenía contrato firmado, hablaba el idioma, tengo un carácter extrovertido y mi hermana estaba allí. Era perfecto. Sin embargo, me costó un poco al principio porque dejaba muchas cosas buenas en España. En cuanto a la cultura y costumbres, es muy fácil adaptarse porque hay una gran población internacional, sobre todo en Ginebra, que llega con un espíritu abierto. Así que, además, es enriquecedor. ¿Hay trabajo en Suiza? María: Suiza tiene un nivel de desempleo muy bajo (un 4% aproximadamente) y el mercado laboral es muy flexible. Una gran mayoría de las ofertas de empleo están relacionadas con la banca, las finanzas y la auditoría, así como con las grandes farmacéuticas suizas y organizaciones internacionales. Carolina: Aunque la recesión también se nota aquí. No es tan rápido encontrar trabajo, pero se encuentra con más facilidad y con mejor calidad que en España. ¿Animáis a los castallenses en situación precaria a emigrar...? María: Sí, pero si se tiene la formación adecuada. Es imprescindible tener un buen dominio del idioma del país donde vas. Carolina: Por supuesto. Pero no solo por la situación laboral española, sino porque es una experiencia muy gratificante a todos los niveles, aunque no siempre resulta la más fácil y cómoda. Te hace valorar lo que tienes y de donde vienes.
¿Hay diferencias salariales con España? María: Tengo amigos con trabajos similares al mío en España y diría que las condiciones son mejores en los dos países que he residido (Reino Unido y Suiza). Carolina: Sí, los salarios son más altos (aunque también el nivel de vida es más caro). La mayor diferencia es que aquí las titulaciones universitarias y profesionales están valoradas, es decir, no existen prácticas remuneradas con 500 euros ni pasantías (las prácticas para los recién titulados en Derecho) por cero euros, como me he encontrado en España. Por mi experiencia puedo decir que en España no se promueve suficientemente la formación del trabajador, ni en su trabajo específico ni en cuanto a idiomas, lo que aquí sí ocurre. ¿Cómo estáis viviendo la crisis española? María y Carolina: Es desolador ver la situación en que muchas familias se encuentran en estos momentos, cualquiera que sea el motivo. Y es muy injusto que algunas personas paguen las consecuencias de una crisis que no han buscado. ¿Volveríais a Castalla? María: Nos gusta mucho Suiza y también Castalla. Hemos intentado alcanzar un equilibrio entre los dos lugares. Hay muy buena comunicación de vuelos entre los dos países, así que cada dos por tres estamos en Castalla. Carolina: Solo de visita. Para vivir y trabajar no, todavía queda mucho que conocer, y además, una vez que metes toda tu vida en una maleta, hay que aprovechar para recorrer mundo. Las nuevas tecnologías nos ayudan a sentirnos más cerca de los nuestros y las distancias no se ven tan largas. ¿Creéis que en España hay una fuga de cerebros? Carolina: Sí, creo que para España estamos demasiado for- mados y demasiado poco valorados. Se ha caído en un sistema vicioso de “contratar a los más formados por el menor precio”. En Europa, si tienes estudios universitarios, un postgrado y varios idiomas, eres un diamante en bruto y te toman en serio como profesional desde el primer día. En cambio en España (no todas las empresas) te exigen todo eso para cubrir puestos de muy poca responsabilidad, que no corresponden a tu titulación y cobrando 400 o 500 euros al mes. ¿Qué deberían hacer los polí- ticos para evitar esta fuga de jóvenes al extranjero? María: Contrariamente al pen- samiento general, la movilidad de jóvenes profesionales en Europa (y otros países) es muy positiva y casi debería ser obligada. Nuestro sistema empresarial se enriquecería si los jóvenes profesionales emigraran al extranjero temporalmente, aprendieran de otros sistemas empresariales y luego regresaran para aplicar en España lo aprendido fuera. Sin embargo, el problema es que los jóvenes se marchan y no vuelven porque se dan cuenta que la experiencia y conocimientos adquiridos no son valorados y remunerados justamente en su país.
|